lunes, 12 de junio de 2017

No convirtamos la sanidad solo en un problema político y mas cuando se intenta ayudar


Uno se sorprende, y bastante, cuando lee que la donación de la Fundación Amancio Ortega de 320 millones de euros para que los hospitales públicos puedan renovar sus equipos de radioterapia genera críticas importantes de los políticos de las comunidades autónomas donde se van a realizar esas donaciones. Y lo más chocante, porque no se puede negar que da que pensar, es lo que dice Pedro Lara, presidente de la Sociedad Española de Radioterapia Oncológica, que lleva años denunciando la falta de recursos en los servicios públicos de salud.

Entonces, si es necesario renovar equipos, que pueden salvar vidas o mejorar la calidad de vida de los enfermos de cáncer, olvidándonos de que siempre deben ser los pacientes y los enfermos la prioridad en todo sistema de salud, ¿por qué no se agradece y se busca llegar a acuerdos que permitan mejorar o que ayuden a reducir las carencias que en equipos existe en la sanidad pública? ¿Por qué esta acción de la Fundación Amancio Ortega, que no del mismo Amancio, es considerada limosna por los políticos?

Recordemos que no es dinero lo que se está entregando, si no el valor en forma de equipos de radioterapia y que ese "dinero" no será gestionado por los políticos o los responsables de sanidad de cada comunidad. Y ahí, se puede pensar, quizás, que radica el problema. La Sanidad debe financiarse vía impuestos, correcto, pero si uno de los problemas del Sistema Nacional de Salud es precisamente que la financiación mediante esta fuente se ha visto reducida, valorar toda alternativa, que sume y no reste, siempre debe ser bienvenida. ¿Y si la aportación hubiera ido a parar a la sanidad privada porque la Fundación hubiera entendido que así se hubiera ayudado a subsanar la carencia que denuncia el presidente de la Sociedad Española de Radioterapia Oncológica, se hubiera criticado y a lo bestia aunque fuese donación? Seguro.

Centrémonos en lo importante: corregir las deficiencias del sistema y dejar de ver cualquier idea que lo ayude y mejore como un problema. Ese modelo mixto (sanidad pública y privada juntas dando servicio) es lo que está considerándose como el modelo que mejor ayuda, sobre todo, cuando corrige las carencias actuales, por más que los políticos piensen otra cosa. El error está en convertir la sanidad en un problema político. Justo lo que no debería ser.

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