domingo, 29 de septiembre de 2019

Soluciones para las listas de espera


Esta semana, los medios destacaron una noticia cuanto menos reveladora para nuestra Sanidad. La espera quirúrgica media en la sanidad privada es de 30 días, un dato que contrasta tristemente con los más de 90 días que los pacientes aguardan para una operación en la sanidad pública. Los datos han sido extraídos del Estudio RESA 2019, impulsado por la Fundación IDIS y que, un año más, ha analizado los resultados de 325 centros privados y más de 200 centros de reproducción asistida. 

Además de los datos, que deberían hacernos reflexionar sobre los puntos débiles del sistema público y su constante necesidad de mejora, llama la atención el apunte que el consejero de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, hizo durante la presentación del informe: «Sanidad pública y privada no son antagónicas, son complementarias». La colaboración, dijo el político, resulta imprescindible para el mantenimiento del sistema. 

Si bien es cierto que nuestra sanidad pública ha sido siempre uno de nuestros grandes motores también lo es que, en los últimos años, la escasez de inversiones ha lastrado a un sistema que, tristemente, está dejando de ser envidiable. Si a esto añadimos que, para determinados sectores, combatir las sombras de la sanidad pública mediante la colaboración público-privada es una opción totalmente descartada, concluiremos que, con el paso de los años, nuestra sanidad corre el riesgo de degradarse todavía más. 

Especial relevancia tienen también las recientes declaraciones del presidente del IDIS, Juan Abarca, haciendo hincapié en la necesidad de transparencia e información pública para medir los resultados sanitarios y mejorar el sistema de salud. Aunque podría parecer lógico que los responsables sanitarios deben llevar por bandera la transparencia, en los últimos meses venimos leyendo mucho sobre falta de rigor en las listas de espera y pacientes que afloran, de repente, en las cuentas de los ejecutivos autonómicos. Mucho se ha hablado, por ejemplo, de Andalucía, donde el Ejecutivo entrante tuvo que meter mano a las listas «falseadas» y recurrir a colaboraciones público-privadas para solucionar el problema. 

Sin duda, informes como el Estudio RESA son realmente necesarios para que el ciudadano comprenda el alcance del problema. Una lista de espera de más de 90 días para una intervención quirúrgica es una absoluta barbaridad. Más lo es cuando nuestros responsables tienen en su mano la solución a través de colaboraciones con el sistema privado, que ha demostrado ser eficiente. No perdamos más el tiempo. 

jueves, 12 de septiembre de 2019

Inversión para el tratamiento de pacientes con problemas mentales


Los datos conocidos esta semana sobre el suicidio en España son desalentadores. Según datos de 2017, es la principal causa de muerte externa, con 3569 fallecimientos. Ante esta cifra, el Gobierno busca desesperadamente una estrategia para frenar el incremento de suicidios en España aunque lo cierto es que, en el año que Luisa Carcedo lleva al frente de Sanidad no ha habido ninguna propuesta clara al respecto. Cabe recordar que nuestro sistema sanitario ha quedado anticuado en cuanto a protocolos y tratamiento psicológico y psiquiátrico de pacientes en riesgo. El constante freno a la inversión no ha hecho más que paralizar las políticas en este sentido y, por ello, nuestro país va a la zaga en cuanto a tratamiento de pacientes.

Está bien que, como dice esta información, el Ejecutivo quiera ahora ponerse las pilas buscando una estrategia para paliar la situación. Sin embargo, hay varias barreras a la hora de buscar soluciones efectivas. La primera es la de la inversión. Nuestra Sanidad Pública lleva ya mucho tiempo siendo la última de la lista en los Presupuestos Generales del Estado y, con los problemas actuales en cuanto a listas de espera, saturación de médicos y hospitales deficientes, no sabemos cuánto dinero destinará el previsible Gobierno de Pedro Sánchez a una estrategia contra el suicidio. Parece que, ahora que vamos de camino a unas nuevas elecciones, el Ejecutivo prefiere lanzar proclamas sobre todo lo que pretende arreglar aunque luego todo quede en el tintero.



Es lamentable que nuestros centros de salud no cuenten con un gabinete psicológico y psiquiátrico a pleno rendimiento. ¿Ha intentado usted ir al psiquiatra en la sanidad pública? ¿Para cuándo le dieron cita? No son pocos los pacientes que acuden a su centro de salud con crisis de ansiedad y reciben una mera receta y su baja médica. No es culpa de los doctores, faltaría más, sino de su falta de medios. Las especialidades importantes brillan por su ausencia en los centros de salud. Está claro que para abordar una estrategia contra el suicidio necesitamos fondos. Fondos para invertir en profesionales, en consultas, en implementar medidas que ayuden a los pacientes a ver la vida con otra perspectiva. Pero los fondos, por el momento, no llegan. Seguimos con las consultas saturadas, con los médicos que dedican 5 minutos por paciente, con instalaciones arcaicas en algunos hospitales… Lo que de verdad hace falta es una buena política inversora que ponga sobre la mesa que la Sanidad es el pilar fundamental de un Estado de Bienestar y que el Gobierno actúe en consecuencia.

Para colmo, la última propuesta del PSOE a Podemos pretende eliminar todos los conciertos público-privados y, con ello, saturar todavía más los centros de salud público por la llegada de nuevos pacientes. Si nuestro presidente en funciones no tiene altura de miras y no es capaz de entender que el sistema flaquea y que, por ello, debe hacer eso de todos los mecanismos a su alcance, como la colaboración público-privada, mal futuro nos espera. Seguirán las huelgas de doctores indignados, las listas de espera para consultas y operaciones y la falta de avances. Esperemos que recapaciten.