jueves, 12 de septiembre de 2019

Inversión para el tratamiento de pacientes con problemas mentales


Los datos conocidos esta semana sobre el suicidio en España son desalentadores. Según datos de 2017, es la principal causa de muerte externa, con 3569 fallecimientos. Ante esta cifra, el Gobierno busca desesperadamente una estrategia para frenar el incremento de suicidios en España aunque lo cierto es que, en el año que Luisa Carcedo lleva al frente de Sanidad no ha habido ninguna propuesta clara al respecto. Cabe recordar que nuestro sistema sanitario ha quedado anticuado en cuanto a protocolos y tratamiento psicológico y psiquiátrico de pacientes en riesgo. El constante freno a la inversión no ha hecho más que paralizar las políticas en este sentido y, por ello, nuestro país va a la zaga en cuanto a tratamiento de pacientes.

Está bien que, como dice esta información, el Ejecutivo quiera ahora ponerse las pilas buscando una estrategia para paliar la situación. Sin embargo, hay varias barreras a la hora de buscar soluciones efectivas. La primera es la de la inversión. Nuestra Sanidad Pública lleva ya mucho tiempo siendo la última de la lista en los Presupuestos Generales del Estado y, con los problemas actuales en cuanto a listas de espera, saturación de médicos y hospitales deficientes, no sabemos cuánto dinero destinará el previsible Gobierno de Pedro Sánchez a una estrategia contra el suicidio. Parece que, ahora que vamos de camino a unas nuevas elecciones, el Ejecutivo prefiere lanzar proclamas sobre todo lo que pretende arreglar aunque luego todo quede en el tintero.



Es lamentable que nuestros centros de salud no cuenten con un gabinete psicológico y psiquiátrico a pleno rendimiento. ¿Ha intentado usted ir al psiquiatra en la sanidad pública? ¿Para cuándo le dieron cita? No son pocos los pacientes que acuden a su centro de salud con crisis de ansiedad y reciben una mera receta y su baja médica. No es culpa de los doctores, faltaría más, sino de su falta de medios. Las especialidades importantes brillan por su ausencia en los centros de salud. Está claro que para abordar una estrategia contra el suicidio necesitamos fondos. Fondos para invertir en profesionales, en consultas, en implementar medidas que ayuden a los pacientes a ver la vida con otra perspectiva. Pero los fondos, por el momento, no llegan. Seguimos con las consultas saturadas, con los médicos que dedican 5 minutos por paciente, con instalaciones arcaicas en algunos hospitales… Lo que de verdad hace falta es una buena política inversora que ponga sobre la mesa que la Sanidad es el pilar fundamental de un Estado de Bienestar y que el Gobierno actúe en consecuencia.

Para colmo, la última propuesta del PSOE a Podemos pretende eliminar todos los conciertos público-privados y, con ello, saturar todavía más los centros de salud público por la llegada de nuevos pacientes. Si nuestro presidente en funciones no tiene altura de miras y no es capaz de entender que el sistema flaquea y que, por ello, debe hacer eso de todos los mecanismos a su alcance, como la colaboración público-privada, mal futuro nos espera. Seguirán las huelgas de doctores indignados, las listas de espera para consultas y operaciones y la falta de avances. Esperemos que recapaciten.

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