martes, 7 de julio de 2020

Coronavirus: Los resultados finales del estudio de seroprevalencia no dejan sorpresas

A lo largo del día de ayer fueron presentados los resultados de la tercera ola del estudio de seroprevalencia. Como reza el titular los resultados simplemente confirman, con ligeras variaciones, lo que ya sabíamos a tenor de lo revelado en las anteriores oleadas. Sirva como resumen comentar que el 5,2% de la población española en general tiene anticuerpos contra el coronavirus, mientras que en el caso de los trabajadores sanitarios la incidencia alcanza al 10% del colectivo. Estos datos van en la línea de los expuestos en las anteriores ocasiones.


Obviamente los resultados presentan sensibles variaciones si saltamos de una provincia a otra, ya que la prevalencia varía desde el 14% de la provincia castellana de Soria hasta el 1,2% de la provincia andaluza de Huelva. En el caso de la Comunidad Autónoma de Madrid nos estaríamos moviendo en la parte alta del ranking, ya que se estima que un total del 11,7% de la población madrileña ha generado anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19.


El estudio tiene algunos flecos interesantes, como que algunos positivos al test de anticuerpos en la primera ronda del estudio han dado negativo en la última oleada, concretamente un 14%. Esto, que en principio podría ser una mala noticia, es matizable, ya que según señalan algunos expertos este dato no tiene por qué significar, necesariamente, que se haya perdido la inmunidad. No obstante, los responsables del Instituto de Salud Carlos III, organismo encargado de la elaboración del estudio, piden prudencia a todos aquellos que hayan pasado la enfermedad, por si acaso no estuvieran totalmente exentos de volver a contraerla.


Ha coincidido la liberación de los resultados finales del estudio en la prensa generalista con la publicación de un paper sobre la primera tanda de datos en la publicación científica The Lancet (Es un PDF). La principal conclusión, tampoco es una sorpresa: con estas cifras estamos muy lejos de alcanzar la inmunidad de grupo. Algo que parece que solo conseguiremos si se logra sintetizar un vacuna adecuada.


Dada la situación, la resolución de la pandemia no va a llegar por la vía de la consecución de una inmunidad de grupo de forma natural, el único panorama posible pasa por, en primera instancia, no bajar la guardia durante el verano. Intentar mantener la situación lo más controlada posible, con intervenciones precisas en focos concretos, confinamientos muy selectivos y rastreo exhaustivo de los contactos de los casos detectados. Actualmente estamos viendo como hay en España más de 50 brotes en estudio y en dos de ellos, Lleida y Lugo, ha habido que confinar a los habitantes de una comarca dentro de los límites de la misma, y se está estudiando incluso, en el caso leridano, la posibilidad de tener que recurrir a la cuarentena domiciliaria, como en el pasado.


Esto ahora, pero a medio plazo hay que prepararse ante un más que previsible rebrote otoñal. Una segunda ola que, de producirse, se complicaría con la presencia de otras enfermedades infecciosas como la gripe. Para combatirla van a ser necesarios todos los medios a nuestro alcance. Tal y como hemos visto durante el pico epidémico ya superado la colaboración entre la sanidad pública y la privada no solo ha funcionado, sino que ha demostrado ser el único camino posible para no desperdiciar instalaciones sanitarias y talento profesional. No es momento ahora para tirar piedras sobre nuestro propio tejado; urge usar todos nuestros recursos para luchar contra la pandemia, ya que todo indica que van a ser más que necesarios.


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