La semana pasada la oposición política en la Comunidad de Madrid hizo una propuesta relativa a las listas de espera: la creación de una ley para que se limite el número de días de permanencia en las listas de espera. Concretamente Mónica García explicó que se trataría de limitar la espera en las operaciones quirúrgicas hasta un máximo de entre 30 y 60 días, la espera en las consultas externas un máximo de 30 días (la primera vez y 60 las siguientes) y en 21 días el tiempo de espera para pruebas diagnósticas y terapéuticas (7 días en el caso de sospecha de malignidad).
Exactamente un día antes la Comunidad de Madrid había presentado, el anuncio lo hizo la presidenta Isabel Díaz Ayuso, el plan de listas de espera en la sanidad pública madrileña para el periodo 2022-2024. El principal propósito de dicho plan es reducir a la mitad los tiempos de atención y organizar las listas por prioridad clínica.
Este plan también pone cifras encima de la mesa. Por un lado, la dotación sería de 215 millones de euros, pero también propone umbrales de tiempo que habría que intentar no rebasar. Además de en la prensa, se puede encontrar la información precisa en la web de la Comunidad de Madrid. Estos son los objetivos:
“Se proporcionará a los ciudadanos una asistencia programada no urgente para cirugías, primeras consultas y pruebas diagnósticas con el objetivo de situarlas en un tiempo inferior a 45 días de demora media. Además, se mejorarán los criterios de priorización y tiempos de espera, reduciéndolos a la mitad.
Se establecerán criterios para fijar un máximo de 45 días para cirugía cardiaca, coronaria o valvular; en 60 para intervenciones como cataratas o prótesis de cadera, y tendrá como límite 90 en el caso de los 25 procedimientos más comunes (fístula, hemorroides, hernias discales, varices o artroscopia de rodilla, entre otros). Se mantiene como hasta ahora el tope de 30 días para cirugías de procesos oncológicos.”
Una ley, un plan…Voluntad de reducir las listas de espera parece haber por parte de todos. Ahora faltaría concretar cómo se hace y tal vez mostrar cierta voluntad de acuerdo con la finalidad de poner todos los medios posibles a trabajar en favor del objetivo.
Hace no mucho comentamos por aquí la situación de las listas de espera quirúrgicas en Madrid a mitad de año. Según a quien leas, esas listas están enquistadas o son las “mejores de España” junto a las del País Vasco. El hecho es que las listas son, obviamente, mejorables y las cifras son aún peores que las que había antes de que diera comienzo la pandemia. Pero, por otro lado, son mejores que las que había hace más o menos un año. Así que la senda es buena, aunque habría que aumentar el ritmo de mejora. No conformarse.
Estando todos de acuerdo en que hay que hacerlo, se pueden hacer dos cosas. Por un lado, aumentar los presupuestos y, por otro, seguir apostando por la gestión indirecta, un tipo de colaboración público-privada que nada tiene que ver con las privatizaciones y que hace que todos los madrileños tengan acceso a más recursos. ¿La sanidad madrileña mejora la media española de listas de espera? Sí, pero no es suficiente. Se echa de menos cierto grado de consenso en las cosas que están funcionando para que lo hagan aún mejor.

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