lunes, 21 de octubre de 2019

Razones del aumento de gasto en la sanidad privada

Esta semana han coincidido en la prensa dos noticias que en principio son diferentes aunque se puede encontrar algún punto de confluencia entre ellas. Por un lado se han publicado los últimos datos de gasto sanitario, lo que incluye una comparativa del crecimiento de los mismos en los ámbitos de la sanidad pública y de la sanidad privada. Por otro lado la prensa médica nos traslada también la noticia de la celebración de las tercera jornada sobre Alta Complejidad médica en la sanidad privada, que ha tenido lugar en Madrid.

Los datos sobre gasto sanitario que se han conocido corresponden a los años 2016 y 2017. Tanto el gasto sanitario privado como el público crecieron, aunque mientras el gasto público se incrementó en un 2,6% el gasto sanitario privado lo hizo un 4,4%, casi el doble. La inversión privada alcanza ya la cifra de un tercio de la inversión sanitaria total.

Desde IDIS, el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, lanzan una reflexión al hilo de los datos que hemos conocido, que podemos leer, por ejemplo, en la web RedacciónMédica.com:

"Con independencia de preferencias ideológicas, lo que es innegable es el hecho de que este incremento del gasto sanitario privado es debido en gran medida a la capacidad de elección del paciente en un entorno privado de salud, caracterizado por la constante actualización en cuanto a implantación de la innovación más vanguardista, a la calidad y prestigio de sus profesionales y a la mayor personalización de sus servicios"

Destacan que la principal causa del aumento del gasto sanitario privado es la capacidad de elección de los pacientes. Y añaden que hoy en día la sociedad actual demanda la cobertura de cada vez más servicios que no siempre está cubiertos por la sanidad pública.

Merece la pena volver a incidir en que lo más lógico es que el ciudadano, el usuario de la sanidad, tenga la posibilidad de hacer uso de todos los recursos y especialidades a su alcance, independientemente del tipo de inversión que haya detrás, pública o privada, y esto solo se consigue mediante acuerdos entre ambos tipos de sanidad.

Hablando de recursos y de especialidades, y de las demandas que hace la sociedad sobre la cobertura de nuevas especialidades, resulta de interés asomarse a las noticias sobre la celebración de la III Jornada sobre Alta Complejidad Médica en la Sanidad Privada, celebrada este miércoles en Madrid, para ver qué se ha contado allí.

Se ha hablado de la poca visibilidad que han tenido hasta el momento las operaciones de alta complejidad médica que se realizan en la sanidad privada, y se han destacado cuatro ámbitos de trabajo: cirugía máxilo-facial, radiación de electrones, cirugía de columna y oncología, con la presencia de cirujanos especialistas en los diversos campos. Si alguien quiere profundizar en esto, en la web Acta Sanitaria tendrá más información sobre los especialistas participantes y los centros en los que trabajan.

Interesantes también las reflexiones que aporta Cristina Contel, representante de ASPE, una de las organizaciones organizadoras del evento. Cuenta que dados los ejemplos aportados, y los medios con los que cuenta la sanidad privada a día de hoy, va siendo hora de “cambiar el chip” y darnos cuenta de que la sanidad privada no está ahí únicamente para solventar pequeños problemas cotidianos, sino que está cada vez más preparada para ofrecer tratamientos complejos, en los campos comentados y en muchos otros.

Está claro que queda por ver si como sociedad queremos buscar, o no, un escenario en el que aprovechemos todos los medios a nuestro alcance, y en la que poder elegir en cada ocasión lo que más nos conviene. Actualmente, en la mayoría de las ocasiones, solo pueden hacerlo quiénes tienen acceso a un seguro privado. La situación ideal sería aquella en la que todos pudiéramos hacerlo, gracias a la colaboración entre la sanidad pública y la privada.

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