Puede parecer mentira, pero al menos en un aspecto, y sí, hablando de Sanidad, están de acuerdo los cinco principales partidos que se presentan a las elecciones generales del 10 de noviembre. Todos ellos coinciden en que es necesario aumentar el gasto sanitario, es decir, el presupuesto que el Estado dedica a la Sanidad. Dicha confluencia planetaria tuvo lugar hace unos días en un debate electoral organizado por la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios (ANIS) en el que tomaron parte representantes del PSOE, PP, Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox.
Por ejemplo, la representante del partido en el Gobierno, la doctora Perla Borao, puso como objetivo llegar al 7% del PIB de forma paulatina. De forma parecida se expresó el representante de Ciudadanos, José Antonio Mirón, también médico, que habló de un incremento progresivo del presupuesto. Obviamente en el debate pronto aparecieron los desencuentros, como el que propició el representante de VOX, el doctor Juan Luis Steegmann, que defendió una recentralización de la sanidad, mientras que la mencionada representante socialista, Perla Borao argumentó que centralizar la sanidad no supondría un ahorro y defendió las transferencias.
En el eterno debate sobre las listas de espera, tan solo Ciudadanos y el Partido Popular parecen verbalizar algo tan lógico como el uso, para combatirlas, de todos los recursos a nuestro alcance, lo que debería incluir tanto a la sanidad pública como la privada. La representante del partido socialista sí reconoció que en determinadas situaciones externalizar algunos procesos puede ayudar a reducir las listas de espera, pero acompañó esta frase diciendo que dicha externalización en ocasiones no es buena para la sanidad pública. Dicha afirmación es difícil de entender, ya que acarrea una clara contradicción. Está muy bien, como pide Podemos, fijar unos plazos máximos de espera, tanto en atención primaria como en atención especializada, pero es una pena que todos los partidos políticos no puedan ponerse de acuerdo en algo tan sensato como usar todos los recursos que existen, y no solo pensando en las listas de espera: para dar la mejor atención posible a todos los ciudadanos, que no la disfruten solo los que tienen acceso a un seguro privado.
En la web Acta Sanitaria, tras seguir el mismo debate tienen claro el titular: los partidos políticos no se ponen de acuerdo sobre el papel de la Sanidad Privada en el sistema Nacional de Salud. Hubo más desencuentros, claro está, como cuando se puso sobre el tapete el tema del copago farmacéutico por parte de los pensionistas, con opiniones que oscilan desde su completa eliminación, hasta la progresividad del mismo, pasando por su eliminación pero solo para colectivos como el de los discapacitados.
Pero como ya se ha dicho, sobre las listas de espera el único punto de acuerdo es que hay que reducirlas. En el debate también estuvo Manuel Vilches, del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, que apuntó que la financiación en el sector privado ha crecido un 30% durante la última década, mientras en el público se ha estancado; y preguntó a los allí presentes si sería interesante favorecer la inversión privada con el objetivo de ahorrar recursos al sector público. La respuesta de los representantes políticos distó mucho de ser uniforme.
Es interesante el aporte que nos hacen desde esta editorial periodística: el problema de la sanidad es la inversión. Ha quedado claro que todos los partidos abogan por aumentar la inversión, sabemos que es necesario. Intentar enfrentar a la sanidad pública con la privada es un viejo error, que se sigue repitiendo, cuando lo que necesitamos es que todos los recursos estén al alcance del ciudadano. Y nos ponen un ejemplo muy gráfico: “¿De verdad alguien se plantea que un ciudadano pueda quedar fuera de un tratamiento que puede salvarle la vida porque en su hospital de referencia no esté disponible pero sí lo esté en un centro privado?”.
La mencionada editorial hace suyas, al menos en parte, las palabras de la carta abierta de Juan Abarca Cidón, como Vilches, representante del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, que pide voluntad a nuestros representantes políticos para acometer una profunda reforma de la sanidad. Propone tres prioridades; aumentar la financiación, (parece que todo el mundo está de acuerdo), eliminar las listas de espera, (nos recuerda que estas surgieron cuando se suprimieron la gran mayoría de los conciertos que existían con las clínicas privadas en la década de los 80) y el acceso a la innovación tecnológica y farmacéutica. ¿Serían capaces nuestros políticos de articular un pacto de Estado en torno a estas tres premisas? Se antoja complicado de creer.
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