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viernes, 23 de junio de 2023

Nueva Consejera de Sanidad en Madrid y nuevos retos que abordar

Después de las elecciones autonómicas ya comentamos que los ciudadanos madrileños habían apostado por la continuidad en el gobierno autonómico, lo que por extensión significaba cierta continuidad en el Sistema Madrileño de Salud. Ahora bien, faltaba saber si dicha continuidad iba a ser absoluta o si se esperaban cambios en los nombres de los responsables del servicio. 

Desde la semana pasada se viene escuchando que existía la posibilidad de un cambio en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, y que el cargo lo podría ocupar una mujer. Los rumores han acertado de lleno.


Ayer mismo, jueves 22, la presidenta electa de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció los nombres de los nuevos consejeros y consejeras que protagonizarán una renovación total de su equipo de gobierno. Un total de 9 caras nuevas, entre ellas la de Fátima Matute Teresa, nueva Consejera de Sanidad.


Fátima Matute es Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Radiología. Es radióloga de la Sección de Abdomen en el Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, y tal y como cuentan en iSanidad en este caso se ha optado, para sustituir a Enrique Ruiz Escudero, por un perfil menos político y más clínico y docente. En principio, de cara a los retos que se avecinan, puede ser un perfil más interesante.


Un día antes de la presentación de los nuevos cargos, la presidenta de la Comunidad, hay que recordar que aún en funciones, Díaz Ayuso, aprovechó la primera sesión del debate de investidura para anunciar las medidas y los retos que su gobierno tiene previsto afrontar durante la legislatura que ahora arranca. Entre ellos, los que aquí interesan, los relacionados con la Sanidad. Hoy toca recabarlos por su interés, con el paso de los meses tocará evaluar si alguno de ellos era tan solo un brindis al sol o si, por contra, se van llevando a cabo:


  • Un nuevo sistema de citas: En principio, el objetivo es agilizar el tiempo que se tarda en derivar a un paciente de Atención Primaria a un especialista.

  • Dos nuevos centros públicos especializados en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual (ITS). Su función sería similar a la que realiza el Centro Sandoval, que depende del Hospital público Clínico San Carlos.

  • Ha asegurado que el 86% de los trabajadores del Servicio Madrileño de Salud tendrán estatus de fijos antes de que finalice el año 2024. En parte se conseguirá con la incorporación de 34.000 profesionales tras la realización de oposiciones.

  • Se va a poner en marcha un Programa de fidelización de los MIR para especialidades deficitarias. Esta medida es realmente necesaria, a raíz de lo que aquí se comentaba hace unas semanas: faltan médicos en Atención Primaria en Madrid. De la última hornada de médicos que han terminado su residencia, tan solo un 20,7% de los médicos de familia y un paupérrimo 1,19% de los pediatras han elegido plaza en la Comunidad de Madrid. Es un problema que hay que abordar de forma urgente.

  • Refuerzo de los cuidados paliativos. De este tema se ha hablado aquí muy recientemente.

  • Refuerzo del Plan de Salud Mental y Adicciones, con la contratación de 370 nuevos especialistas y la puesta en marcha de cuatro nuevos hospitales de día y equipos de atención domiciliaria

  • Otras medidas: tramitación de la baja laboral en hospitales, defensa de la objeción de conciencia de los médicos en determinados temas, reforma de los Servicios de Urgencias, renovación de Centros de Salud y Hospitales y mejoras en materia de digitalización.


En principio, quedan todas las buenas intenciones sobre la mesa. Y ahora toca dejar arrancar el trabajo del nuevo equipo. A todos estos retos sería interesante sumar la profundización en las medidas de colaboración público-privada que se ha demostrado que funcionan, reforzar la Atención Primaria y conseguir cierta paz laboral con los representantes de los profesionales.


miércoles, 12 de febrero de 2020

¿Qué pasaría si prescindimos de la sanidad privada en España?

El acuerdo de coalición firmado por PSOE y Podemos finalmente se ha convertido en el bosquejo del programa de gobierno, una vez que Pedro Sánchez consiguió ser ratificado como presidente de gobierno. En dicho acuerdo se hace una apuesta por la gestión pública directa de la sanidad . Esta apuesta, si se lleva hasta sus últimas consecuencias, podría suponer la eliminación de los acuerdos de colaboración público-privada que actualmente están funcionando y, todo hay que decirlo, en muchos casos están funcionando bien.

Lo primero que estaría por ver es, ya que la atención sanitaria está transferida a las comunidades autónomas, hasta qué punto desde el ministerio de sanidad se pueden acotar este tipo de acuerdos. Al hilo de esto resulta interesante leer la columna de opinión que firma Carlos Rus, presidente de ASPE (Alianza por la Sanidad Privada Española) en el diario Cinco Días donde lanza varias reflexiones. Por ejemplo, nos recuerda que el sistema sanitario español es considerado el más eficiente de toda Europa, y el tercero a nivel mundial. Este estatus se ha conseguido con el actual modelo que incluye la colaboración entre sanidad pública y privada, lo que supone una gestión eficiente de los recursos disponibles y representa una opción eficaz para hacer frente a situaciones puntuales de colapso. Dicho de otra forma, todos los ciudadanos podemos hacer uso de los recursos de los que disponen los centros privados. En el artículo hay más datos sobre el aporte de la sanidad privada, para quien quiera consultarlos.

En el medio especializado ConSalud.es recogen la opinión de Isidro Díaz de Bustamante, de la Asociación de Centros y Empresas de Hospitalización Privada de Madrid, que hace hincapié en otro aspecto interesante: el gasto sanitario por habitante y año dista mucho de ser homogéneo en las distintas comunidades autónomas. Los diferentes rangos de inversión, además, según Díaz de Bustamante, no están directamente relacionados con un estudio preciso de las necesidades de cada comunidad. También pone en valor el hecho de que en la Comunidad de Madrid. Nos da también algunos datos como que, por ejemplo, el sector privado en la región cuenta con el 59% de los hospitales y el 33% de las camas existentes en la región.

Añadir a esto que Madrid es una de las comunidades donde se ven de forma clara los frutos de la colaboración, plasmados en la reducción de las listas de espera, por un lado, y en el ahorro en la inversión por habitante, por otro.

Nos tenemos que preguntar cuáles serían las consecuencias de la rescisión de todos los acuerdos de colaboración. Según Carlos Rus esto podría llegar a suponer la quiebra de muchas comunidades autónomas, por lo que considera literalmente imposible prescindir de la sanidad privada en el Sistema Sanitario de Salud. La decisión supondría prescindir de centros que han dotado de estructura sanitaria a las comunidades, suponiendo a la vez una reducción en los costes. Hoy en día hay en España más hospitales privados que públicos y el 40% del coste sanitario es privado. Los datos concretos son: 64.000 euros de gasto público, 28.500 euros de sanidad privada y 7.500 euros de colaboración público privada. Esta tercera partida de las “cuentas” es la que en principio estaría en peligro, cuando es precisamente el modelo que está garantizando a muchos ciudadanos un mejor aprovechamiento de los recursos a su alcance, de todos los recursos.

En este otro artículo, de La Voz de Almería, Serafín Balaguer, director médico de la PoliClínica HLA del Poniente, habla también de lo que pasaría si desapareciera el mutualismo, que a día de hoy agrupa a casi 2 millones de funcionarios que pueden elegir entre sanidad pública y privada. De ellos, el 84% optan de forma voluntaria por la sanidad privada. Si de un día para otro la sanidad pública tuviera que asumir su atención el aumento de gasto, y de listas de espera, sería, vamos a decirlo así, muy grande.

martes, 7 de enero de 2020

La Sanidad en el acuerdo de coalición, ¿realismo o brindis al sol?

Como era previsible, tras celebrarse la segunda votación Pedro Sánchez ha conseguido ser investido como presidente, a la cabeza de un gobierno de coalición PSOE-Podemos. Tras no lograrlo en primera instancia durante el fin de semana, ya que se requería mayoría absoluta, hoy la mayoría simple ha sido suficiente, (valía con que los síes superaran a los noes).

Tras haber escuchado las intervenciones de los representantes de todos los grupos en los debates de hoy y del fin de semana, y tras haber leído el texto del acuerdo de gobierno entre los dos socios, se pueden hacer algunas reflexiones sobre las propuestas que hay sobre la mesa en materia de sanidad que, supuestamente, el nuevo ejecutivo tiene pensado llevar adelante. Para quien esté interesado de verdad en el tema, y ya que lo mejor es leer las cosas por uno mismo, tenéis acceso en prensa al documento completo del acuerdo de coalición firmado por PSOE y Podemos, bajo el título Coalición progresista. Un nuevo acuerdo para España.

Para quien prefiera que le den la información parcialmente masticada puede pasarse por este hilo en Twitter de Borja Adsuara, abogado, consultor y especialista en comunicación digital. Nos indica, sobre sanidad, que el acuerdo de gobierno habla de la renovación de la tecnología sanitaria para que el SNS sea referente en innovación tecnológica. Se refieren a la utilización de mejores instrumentos de diagnóstico y mejores tratamientos. Después el acuerdo habla de conceptos más difusos como la apuesta por tecnologías coste-efectivas y la digitalización sanitaria; además de otras generalizaciones como hablar de las TIC, la investigación y el conocimiento. Conceptos, sin duda alguna, todos positivos, pero que no se sabe a ciencia cierta en qué se van a plasmar, y si van a resolver los problemas más acuciantes de nuestra sanidad.

Pero Adsuara se ha centrado en la parte del acuerdo que habla de sanidad y tecnología. Tenemos más propuestas, más o menos conocidas, como la paulatina eliminación de los copagos y la introducción de la Salud Bucodental entre los servicios del SNS. También hacen una apuesta por la gestión pública directa, sin aclarar si esto va a suponer promover la eliminación de acuerdos de colaboración público-privada que están funcionando bien y, por extensión, la renuncia a que aprovechemos todos los ciudadanos la inversión realizada por el sector privado, así como el uso de sus centros y sus profesionales.

Otras medidas se centran en el aumento de la inversión destinada a sanidad, algo que en principio prometían todos, o casi todos, los partidos políticos, hasta alcanzar el 7% del PIB el año 2023. Así como garantizar el acceso universal a la salud, algo en principio lógico para partidos políticos de izquierdas. Otros aspectos del acuerdo, como la mejora de la atención temprana, la actualización de la Estrategia de Salud Mental y la integración de las necesidades de las enfermedades raras, en principio se quedan como mera declaración de intenciones, sin explicitar medidas concretas al respecto.

En resumen, por un lado se quieren abordar más necesidades del ciudadano, pero por otro se renuncia, al parecer, a usar todos los recursos a nuestro alcance y a hacer un uso racional de las inversiones realizadas por el sector privado, poniéndolas a disposición del paciente.

Mientras tanto, la realidad es tozuda, y nos siguen llegando malas noticias sobre las listas de espera, en este caso desde Cataluña, donde los plazos de espera están alcanzado cifras especialmente sangrantes en el caso de las visitas a especialistas. A ver quién va a ser el que le ponga el cascabel a este gato. ¿Será el nuevo gobierno?

viernes, 22 de noviembre de 2019

Sobre improbables pactos de Estado y modelos de sistemas de salud

Una vez los ciudadanos han emitido su voto, el siguiente paso es la formación de gobierno por parte de los partidos políticos. En principio, y tras el rápido acuerdo alcanzado entre PSOE y Unidas Podemos, es probable que tengamos un gobierno de coalición entre estos dos partidos, si consiguen reunir los apoyos necesarios para la sesión de investidura. Es quizás demasiado aventurar, ya que el reparto de carteras aún queda algo lejos, pero se empieza a oír que la cartera se Sanidad podría ser responsabilidad de un representante del partido que lidera Pablo Iglesias.

De momento nos tendríamos que remitir a las propuestas sobre Sanidad que se hicieron en campaña, para intentar intuir qué medidas serían las primeras que podríamos llegar a ver encima de la mesa una vez el nuevo gobierno se forme y empiece a trabajar. En Elmédicointeractivo.com nos recuerdan algunas de ellas. Por ejemplo, por parte del PSOE se habló de eliminar el copago sanitario para pensionistas, de legislar sobre la eutanasia y de potenciar la investigación sobre enfermedades raras. Desde Unidas Podemos en campaña se habló de aumentar la cobertura sanitaria y de asegurar la atención a domicilio en zonas rurales.

A pesar de que todos los partidos políticos coincidan, como ya se ha comentado en este blog, en que es necesario aumentar la financiación de la sanidad, lo que parece poco probable es que veamos un pacto global de todos ellos sobre un modelo sanitario, un marco en el que trabajar a medio y largo plazo, para este país. Hay que acudir a otras instancias del sector sanitario, como por ejemplo al Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, (CGCOF), para leer, en este caso en un documento que consta de 160 medidas, la petición de un pacto de Estado sobre Sanidad, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad, fortalecer el acceso, la universalidad, la calidad y la equidad del Sistema Nacional de Salud.

Para muestra dos botones más. Mientras los partidos políticos prefirieron pasar casi de puntillas sobre la sanidad privada en campaña, hay estamentos como los empresarios y la Fundación IDIS que sí hablan de la colaboración público-privada para que todos nos beneficiemos de los recursos sanitarios existentes. Por ejemplo, desde el IDIS, Marta Villanueva recuerda que al fin y al cabo, Sanidad solo hay una y que los sistemas sanitarios público y privado han de ser complementarios, cada uno con sus características. Y habla de fórmulas de colaboración concretas, como por ejemplo compartir recursos de innovación tecnológica. El objetivo sería que ciudadanos que no tienen un seguro privado puedan optar a realizarse pruebas concretas que se estén ofreciendo en centros privados. Según IDIS, la colaboración público-privada, mediante concesiones puede ser fundamental en la reducción de las listas de espera.

Precisamente sobre listas de espera, y sobre su reducción empleando planes de choque, han hablado hace tan solo unos días en una mesa de directivos organizada desde RedacciónMédica.com. Más allá de datos concretos de centros concretos, logrados con planes concretos, se hablo de líneas de actuación como potenciar la actividad extraordinaria y mantener la ordinaria, potenciar la cirugía mayor ambulatoria, trabajar con la concertada, mejorar la formación y mantener un alto rendimiento quirúrgico.

Sobre viejos y nuevos modelos de sistemas sanitarios merece la pena leer este artículo de Beatriz González López-Valcárcel, catedrática e investigadora en Economía de la Salud. Asumiendo que el Sistema Nacional de Salud español es de aseguramiento obligatorio público universal financiado fundamentalmente con cargo a presupuestos generales del Estado y que el sector público planifica los recursos de los que se dispone para dar servicio a la población, también cuenta que dentro de este sistema se pueden usar diferentes fórmulas de colaboración pública-privada, como por ejemplo la que ahora mismo funciona en Madrid, donde los pacientes pueden decidir libremente ser atendidos en diversos centros públicos o privados.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Acuerdos y desacuerdos en materia de Sanidad de cara a las elecciones

Puede parecer mentira, pero al menos en un aspecto, y sí, hablando de Sanidad, están de acuerdo los cinco principales partidos que se presentan a las elecciones generales del 10 de noviembre. Todos ellos coinciden en que es necesario aumentar el gasto sanitario, es decir, el presupuesto que el Estado dedica a la Sanidad. Dicha confluencia planetaria tuvo lugar hace unos días en un debate electoral organizado por la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios (ANIS) en el que tomaron parte representantes del PSOE, PP, Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox.

Por ejemplo, la representante del partido en el Gobierno, la doctora Perla Borao, puso como objetivo llegar al 7% del PIB de forma paulatina. De forma parecida se expresó el representante de Ciudadanos, José Antonio Mirón, también médico, que habló de un incremento progresivo del presupuesto. Obviamente en el debate pronto aparecieron los desencuentros, como el que propició el representante de VOX, el doctor Juan Luis Steegmann, que defendió una recentralización de la sanidad, mientras que la mencionada representante socialista, Perla Borao argumentó que centralizar la sanidad no supondría un ahorro y defendió las transferencias.

En el eterno debate sobre las listas de espera, tan solo Ciudadanos y el Partido Popular parecen verbalizar algo tan lógico como el uso, para combatirlas, de todos los recursos a nuestro alcance, lo que debería incluir tanto a la sanidad pública como la privada. La representante del partido socialista sí reconoció que en determinadas situaciones externalizar algunos procesos puede ayudar a reducir las listas de espera, pero acompañó esta frase diciendo que dicha externalización en ocasiones no es buena para la sanidad pública. Dicha afirmación es difícil de entender, ya que acarrea una clara contradicción. Está muy bien, como pide Podemos, fijar unos plazos máximos de espera, tanto en atención primaria como en atención especializada, pero es una pena que todos los partidos políticos no puedan ponerse de acuerdo en algo tan sensato como usar todos los recursos que existen, y no solo pensando en las listas de espera: para dar la mejor atención posible a todos los ciudadanos, que no la disfruten solo los que tienen acceso a un seguro privado.

En la web Acta Sanitaria, tras seguir el mismo debate tienen claro el titular: los partidos políticos no se ponen de acuerdo sobre el papel de la Sanidad Privada en el sistema Nacional de Salud. Hubo más desencuentros, claro está, como cuando se puso sobre el tapete el tema del copago farmacéutico por parte de los pensionistas, con opiniones que oscilan desde su completa eliminación, hasta la progresividad del mismo, pasando por su eliminación pero solo para colectivos como el de los discapacitados.

Pero como ya se ha dicho, sobre las listas de espera el único punto de acuerdo es que hay que reducirlas. En el debate también estuvo Manuel Vilches, del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, que apuntó que la financiación en el sector privado ha crecido un 30% durante la última década, mientras en el público se ha estancado; y preguntó a los allí presentes si sería interesante favorecer la inversión privada con el objetivo de ahorrar recursos al sector público. La respuesta de los representantes políticos distó mucho de ser uniforme.

Es interesante el aporte que nos hacen desde esta editorial periodística: el problema de la sanidad es la inversión. Ha quedado claro que todos los partidos abogan por aumentar la inversión, sabemos que es necesario. Intentar enfrentar a la sanidad pública con la privada es un viejo error, que se sigue repitiendo, cuando lo que necesitamos es que todos los recursos estén al alcance del ciudadano. Y nos ponen un ejemplo muy gráfico: “¿De verdad alguien se plantea que un ciudadano pueda quedar fuera de un tratamiento que puede salvarle la vida porque en su hospital de referencia no esté disponible pero sí lo esté en un centro privado?”.

La mencionada editorial hace suyas, al menos en parte, las palabras de la carta abierta de Juan Abarca Cidón, como Vilches, representante del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, que pide voluntad a nuestros representantes políticos para acometer una profunda reforma de la sanidad. Propone tres prioridades; aumentar la financiación, (parece que todo el mundo está de acuerdo), eliminar las listas de espera, (nos recuerda que estas surgieron cuando se suprimieron la gran mayoría de los conciertos que existían con las clínicas privadas en la década de los 80) y el acceso a la innovación tecnológica y farmacéutica. ¿Serían capaces nuestros políticos de articular un pacto de Estado en torno a estas tres premisas? Se antoja complicado de creer.

viernes, 11 de octubre de 2019

Las lagunas en sanidad del programa electoral del PSOE

Las elecciones generales están, de nuevo, a la vuelta de la esquina, por obra y gracia de la falta de acuerdo entre los partidos políticos. Aunque se presupone que, ya que solo han pasado unos meses desde las anteriores, (fueron el día 28 de abril), no habrá cambios de calado en los programas, y que serán similares a los que ya conocemos, no está de más echar un vistazo a los mismos en busca de alguna sorpresa. Y lo más lógico parece empezar por el programa que presenta el partido que actualmente ostenta el poder y que, en principio, podría continuar ejerciéndolo: el PSOE.

Según lo que se puede leer en prensa, se confirma que el programa es netamente continuista. Como cuentan, por ejemplo, en Redacción Médica, sus promesas estrella se centran en ir eliminando de forma paulatina los copagos sanitarios, en introducir la salud buco dental en la cartera de servicios y en abordar, se supone que de forma definitiva, la regulación de la eutanasia. Cuando hablan de la cartera de servicios se centran también en mejorar la atención a las enfermedades raras y la salud mental, y refiriéndose a niños y jóvenes, prometen combatir con más medios el cáncer infantil y adolescente. En esencia, se repite el programa anterior.

Si hay alguna laguna en el programa del partido socialista es que las referencias a la sanidad privada brillan por su ausencia. En ninguno de los sentidos, ni para relegarla, ni para promoverla; ni se habla tampoco de llegar a ninguna clase de acuerdos. Al hilo de esto es muy interesante acometer la lectura de la carta abierta que ha remitido a la prensa Juan Abarca Cidón donde dice cosas tan sensatas al próximo ejecutivo sanitario como “que tenga el sentido común necesario para tratar de incluir en su oferta a los ciudadanos todos los recursos disponibles, con independencia de cuál sea su titularidad”. Además de aportarnos datos interesantes del último informe publicado por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) sobre la aportación del sistema sanitario privado a nuestra sanidad.

El partido socialista ha sido el primero en presentar su programa. Habrá que estar atentos a las propuestas del resto de partidos políticos.