miércoles, 5 de agosto de 2020

Coronavirus en Madrid: es momento de responsabilidad

Por supuesto, por parte de todos. Por parte de nuestros dirigentes políticos, a nivel de la Comunidad de Madrid y de gobierno central, pero también es momento de la responsabilidad individual: del lavado de manos, del distanciamiento social y del uso de la mascarilla.


Si bien es cierto que la situación parece más grave en Aragón y en Cataluña, donde ha habido transmisión comunitaria, Madrid tuvo el triste honor de colocarse como la segunda comunidad en número de nuevos casos el jueves pasado, cuando se incorporaron un total de 442 casos al registro, de los cuales 225 correspondieron a un período de 24 horas. Desde entonces los brotes han seguido multiplicándose, y durante esta semana se ha llegado a un total de 22 focos detectados.


Como ciudadanos deberíamos estar informados de que recientemente se ha presentado una nueva batería de medidas anti-covid-19. Las más destacada es, quizás, que nos unimos al resto de las comunidades en la obligatoriedad de la mascarilla, que ahora hay que usar en todo tipo de espacios, abiertos y cerrados, independientemente de que se pueda mantener la distancia de seguridad interpersonal.


¿Y qué hay de las administraciones públicas? Si se confirma que hay una segunda oleada van a ser necesarias varias cosas: por un lado que se rastree más y mejor, y por otro que dispongamos del máximo de recursos, (camas, personal, centros), para lo cual la colaboración público-privada va a ser más necesaria que nunca, y sería importante que se haga de forma planificada y no como fruto de la improvisación. 


Y no hablamos solamente de Madrid, ya que actualmente toda España se encuentra a la cola europea en cuanto a colaboración sanitaria público-privada. Cuando en la primera ola del coronavirus se puso en marcha la colaboración se hizo desde una óptica de imposición, cuando ya la sanidad privada se había puesto a disposición del interés general, lo que provocó fallos organizativos, con recursos preparados para recibir a enfermos de covid-19 que finalmente no fueron usados, a la vez que se ponían en marcha hospitales de campaña.


Según ha destacado Carlos Rus, presidente de la Alianza de Sanidad Privada Española (ASPE) hay diferencias significativas entre lo que se ha hecho en España donde no hay homogeneidad entre comunidades, y las claras fórmulas de colaboración que se han estimulado en países como Francia, Alemania y Reino Unido, donde se ha buscado primar el correcto servicio al ciudadano en el marco de la pandemia que sufrimos.




miércoles, 29 de julio de 2020

Tras la primera oleada de covid-19, ¿han disminuido las listas de espera?

Es difícil entrar en profundidad en ningún tema, porque ahora mismo España se encuentra en una encrucijada. No sabemos si vamos a meternos de lleno en una segunda ola epidémica de coronavirus, o si los rastreos de casos conseguirán apagar un brote detrás de otro. En todo caso, al menos en Aragón y Cataluña estamos hablando ya de transmisión comunitaria, con casos en los que el rastreo es imposible y no se sabe dónde se han podido originar. En otras como el País Vasco y Navarra preocupan algunos focos que se podrían complicar. En la Comunidad de Madrid, mientras tanto, hablamos ya de 11 rebrotes, lo que ha motivado la presentación de un nuevo plan covid con nuevas medidas de contención del virus, especialmente en el ámbito del ocio nocturno y de las reuniones familiares. También se ha decretado la obligatoriedad de las mascarillas y se está preparando para septiembre lo que han denominado “pasaporte covid”, que probablemente traiga cola. Veremos

El remanso por el que han transitado las aguas de la sanidad ha sido breve, y la pregunta es si ha podido aprovecharse para recuperar parte del inmenso descalabro que han sufrido, por necesidades del guión, las listas de espera de todo tipo. Seguramente se ha intentando, pero el tiempo ha sido escaso, y las operaciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas y visitas a especialistas anuladas o desplazadas en el calendario, ingentes.

Al menos nos quedan algunas cuerdas de las que tirar, algunos ejemplos de buen hacer que han aprovechado el escaso tiempo que han tenido, y siguen haciéndolo en la medida de lo posible. Este fin de semana hemos podido leer en prensa diversos artículos sobre la Fundación Jiménez Díaz. Este hospital, de gestión mixta, pública-privada, está encuadrado en el grupo de centros de alta complejidad de Madrid y ha sido uno de los hospitales de referencia en la lucha contra el SARS-CoV-2. Ahora  nos enteramos de que presentan las cifras más bajas de listas de espera en la Comunidad, tanto en operaciones quirúrgicas como en consultas externas. Tras el pico epidémico, durante el mes de junio, han ido reduciendo la demora media para operarse; es más: han conseguido que en junio de 2020 esté más baja que en junio de 2019, (9,89 frente a 11,51 días), pese a todo lo que ha pasado.


Este dato, que puede parecer más o menos frío, se complementa con la opinión de los madrileños, que han elegido el Hospital Fundación Jiménez Díaz como el mejor hospital de Madrid, dentro del grupo de alta complejidad (casi el 94% de las opiniones). Tenéis los resultados de la Encuesta de Satisfacción que hacen los responsables de la Comunidad, en este artículo de Redacción Médica, segmentado en diversos rankings según el tipo de hospital.

jueves, 23 de julio de 2020

Sobre mutualismo administrativo, coronavirus y listas de espera

Llama la atención que en el momento en el que todos nuestros esfuerzos deberían centrarse en reforzar nuestra sanidad, contra la más que previsible segunda ola del coronavirus surja, cual serpiente de verano, un debate diferente. La duda con la siguiente oleada del SARS-CoV-2 es si llegará en otoño, si la estamos viviendo ya con los rebrotes que vemos a diario y la situación en Aragón y Cataluña… O, hay un tercer escenario: que no llegue nunca como tal, pero permanezcamos en la coyuntura actual, detectando rebrotes y apagando fuegos muchísimo tiempo, pero sin que se nos vaya de las manos.


Por eso sorprende que justo en estos momentos, desde el Ministerio de Sanidad, tal y como se plasma en un documento denominado "Transformación del Sistema Nacional de Salud en la era post-COVID 19", se ponga en entredicho el modelo que representan MUFACE y las otras mutualidades. Prescindir de ellas se traduciría en que, de un día para otro, la sanidad pública tendría que atender a cinco millones de personas más, con el consiguiente impacto en su funcionamiento y, especialmente, en las listas de espera, ya especialmente trastocadas.


Desde el ámbito de la sanidad privada la Fundación ISIS apuesta por sumar esfuerzos. A día de hoy afirman que ya hay 8,7 millones de personas aseguradas, y eso sin contar los mutualistas, con el consiguiente ahorro para el sector público. Sobre el mutualismo administrativo nos recuerdan que es la opción elegida, con libertad, por el 84% de los funcionarios, su eficiencia y que "favorece el equilibrio entre el sistema público y el privado”.


Por su parte, desde el CSIF, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, han remitido una carta a Salvador Illa, transmitiéndole la inquietud que el mencionado documento de trabajo ha generado en los trabajadores públicos, y trasladándole que opinan que el mutualismo administrativo reduce además la presión asistencial en el sistema público de Sanidad.


Pero, ¿qué opinan los ciudadanos? Pues a tenor de los resultados de la encuesta elaborada por SIGMA Dos para la Fundación IDIS, alrededor del 70% de los interpelados piensan que el aporte de la sanidad privada es importante para reducir las listas de espera en operaciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas, en particular, y para evitar que el sistema sanitario público se sature, en general. Un 77% de los encuestados afirman, también, que  los recursos tecnológicos de la sanidad privada para la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades son buenos o muy buenos.


Es especialmente valorado como un punto fuerte de la sanidad privada sus menores tiempos de espera. También se ha preguntado, era lo procedente, sobre la labor que ha hecho la sanidad privada durante la crisis del coronavirus. Un 61,4% lo han considerado positivo.


A tenor de todo lo leído surgen varias reflexiones. Por un lado, si nos centramos en el tema de las mutuas, cuestionar el oportunismo de "sacar el tema" ahora, aunque sea un documento de trabajo. Y por otro, insistir en que lo más racional es siempre utilizar, es decir, poner al servicio de todos los ciudadanos, todos los medios, centros y personal cualificado que tenemos a nuestro alcance. Son mayoría los españoles que piensan que la sanidad pública y la privada tienen que colaborar para prestar una correcta asistencia a los ciudadanos. Pero es que ahora, para afrontar la crisis del coronavirus, que dista mucho de haber acabado, es más importante que nunca. Ejemplos de lo importante que es dicha colaboración los vemos a diario, y las trincheras son muchas, ya que hay que empezar a dar más peso a la prevención y a la Salud Pública, para detectar los probables casos cuanto antes, además de cuidar el frente asistencial.

martes, 7 de julio de 2020

Coronavirus: Los resultados finales del estudio de seroprevalencia no dejan sorpresas

A lo largo del día de ayer fueron presentados los resultados de la tercera ola del estudio de seroprevalencia. Como reza el titular los resultados simplemente confirman, con ligeras variaciones, lo que ya sabíamos a tenor de lo revelado en las anteriores oleadas. Sirva como resumen comentar que el 5,2% de la población española en general tiene anticuerpos contra el coronavirus, mientras que en el caso de los trabajadores sanitarios la incidencia alcanza al 10% del colectivo. Estos datos van en la línea de los expuestos en las anteriores ocasiones.


Obviamente los resultados presentan sensibles variaciones si saltamos de una provincia a otra, ya que la prevalencia varía desde el 14% de la provincia castellana de Soria hasta el 1,2% de la provincia andaluza de Huelva. En el caso de la Comunidad Autónoma de Madrid nos estaríamos moviendo en la parte alta del ranking, ya que se estima que un total del 11,7% de la población madrileña ha generado anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19.


El estudio tiene algunos flecos interesantes, como que algunos positivos al test de anticuerpos en la primera ronda del estudio han dado negativo en la última oleada, concretamente un 14%. Esto, que en principio podría ser una mala noticia, es matizable, ya que según señalan algunos expertos este dato no tiene por qué significar, necesariamente, que se haya perdido la inmunidad. No obstante, los responsables del Instituto de Salud Carlos III, organismo encargado de la elaboración del estudio, piden prudencia a todos aquellos que hayan pasado la enfermedad, por si acaso no estuvieran totalmente exentos de volver a contraerla.


Ha coincidido la liberación de los resultados finales del estudio en la prensa generalista con la publicación de un paper sobre la primera tanda de datos en la publicación científica The Lancet (Es un PDF). La principal conclusión, tampoco es una sorpresa: con estas cifras estamos muy lejos de alcanzar la inmunidad de grupo. Algo que parece que solo conseguiremos si se logra sintetizar un vacuna adecuada.


Dada la situación, la resolución de la pandemia no va a llegar por la vía de la consecución de una inmunidad de grupo de forma natural, el único panorama posible pasa por, en primera instancia, no bajar la guardia durante el verano. Intentar mantener la situación lo más controlada posible, con intervenciones precisas en focos concretos, confinamientos muy selectivos y rastreo exhaustivo de los contactos de los casos detectados. Actualmente estamos viendo como hay en España más de 50 brotes en estudio y en dos de ellos, Lleida y Lugo, ha habido que confinar a los habitantes de una comarca dentro de los límites de la misma, y se está estudiando incluso, en el caso leridano, la posibilidad de tener que recurrir a la cuarentena domiciliaria, como en el pasado.


Esto ahora, pero a medio plazo hay que prepararse ante un más que previsible rebrote otoñal. Una segunda ola que, de producirse, se complicaría con la presencia de otras enfermedades infecciosas como la gripe. Para combatirla van a ser necesarios todos los medios a nuestro alcance. Tal y como hemos visto durante el pico epidémico ya superado la colaboración entre la sanidad pública y la privada no solo ha funcionado, sino que ha demostrado ser el único camino posible para no desperdiciar instalaciones sanitarias y talento profesional. No es momento ahora para tirar piedras sobre nuestro propio tejado; urge usar todos nuestros recursos para luchar contra la pandemia, ya que todo indica que van a ser más que necesarios.


lunes, 29 de junio de 2020

Cómo afrontar un verano con el coronavirus rondando

Las verdad es que como ciudadanos estamos a veces en una encrucijada a la hora de decidir qué hacer y qué decisiones tomar a la hora de disfrutar de un verano que va a distar mucho de ser normal. Pero el hecho es que todos necesitamos, en mayor o menor medida, y respetando siempre las medidas de seguridad que se impongan o aconsejen, recargar las pilas para afrontar un otoño que podría ser muy complicado para todos.

Por un lado hace tan solo una semana se nos aconsejaba no cambiar de provincia si no es estrictamente necesario. Por otro vemos como se abre la hostelería, empiezan a llegar vuelos y el gobierno destina más de 4.000 millones de euros a relanzar el turismo nacional e internacional. Se hace difícil saber qué se espera de nosotros. Veamos algunos aspectos que tenemos que tener en cuenta para disfrutar de nuestro ocio con seguridad.

El lavado de manos sigue siendo fundamental mientras el virus continúe presente (debería serlo siempre). El agua y el jabón y el gel hidroalcohólico van a ser artículos de primerísima necesidad durante las vacaciones. Pero un inciso respecto al gel: su uso en la playa puede causar quemaduras, ¡ojo con eso!

El uso de la mascarilla durante la “nueva normalidad” ha sido regulado mediante un decreto-ley. Y sí, sigue siendo obligatoria en espacios cerrados y al aire libre siempre que no se pueda mantener una distancia de 1,5 metros con las otras personas. Desde este artículo tenéis un acceso al decreto completo por si alguien lo quiere consultar.

En principio, salvo que haya retroceso en alguna provincia, ya no hay restricciones a la movilidad entre comunidades autónomas y los servicios de transporte público (o con obligaciones públicas) de viajeros, ya están funcionando. Todas las medidas quedan en vigor hasta que la crisis se de por solucionada. Ya solo restaría apelar a la responsabilidad individual de cada uno.

¿Y qué se puede hacer en Madrid?


Desde el pasado domingo, día 21 de junio, en la Comunidad de Madrid estamos ya, como la mayor parte de España, en lo que se viene denominando nueva normalidad, aunque nuestros responsables políticos la han segmentado en dos etapas; la segunda de ellas empieza el día 6 de julio. En prensa tenéis cumplida información sobre las diversas actividades que se pueden, o no, hacer y datos sobre los aforos con los que va a funcionar cada una de ellas.

De cara al ocio ya están abiertos cines, teatros, auditorios y museos, con un aforo del 60% hasta el 5 de julio y del 75% a partir del día siguiente. La situación en la hostelería es similar con diferentes aforos según hablemos de una fecha u otra, del interior de los establecimientos o de la terraza. Las piscinas, ese alivio que nos queda a muchos madrileños, van a funcionar el 50%, tanto las públicas como las privadas. Los parques infantiles y otras actividades al aire libre estarán abiertos, pero también habrá que respetar ciertos aforos.

En definitiva, será un verano extraño. Disfrutemos de un merecido descanso, pero seamos precavidos.