Ya se ha comentado en este blog, en diversas ocasiones, que por culpa de la tremenda crisis sanitaria que la sanidad madrileña ha tenido que atravesar, como todas las demás en España y en el mundo, se ha dejado de hablar de los problemas estructurales del sistema sanitario, como por ejemplo las listas de espera. Ahora que las aguas parecen volver, parcialmente al menos, a su cauce, habría que retomar la lógica preocupación por este tema. Y, por supuesto, la búsqueda de soluciones.
Según datos del pasado mes de marzo, que ha difundido la propia Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y se pueden leer en la web de TeleMadrid, se “ha reducido el tiempo de espera media para ser intervenido quirúrgicamente en la región a 62 días”. Cabe esperar que queden lejos los datos que se llegaron a alcanzar el pasado mes de agosto, durante la quinta ola de covid: 94 días de lista de espera para entrar en un quirófano. Ya que, según afirman las autoridades sanitarias, los quirófanos han recuperado su ritmo normal de actividad.
Los pacientes pendientes de una cirugía no urgente aguardan actualmente en Madrid 32 días menos que en agosto https://t.co/c72RxZ24gc
— Telemadrid (@telemadrid) April 26, 2022
Los datos son positivos, especialmente si se comparan con la media española. Ahora bien, podemos hablar, en todo caso, de la recuperación de una senda positiva que truncó la pandemia de coronavirus. Es necesario tener claro el contexto, y echar un vistazo a la evolución que ha tenido esta cifra. En febrero de 2020 la lista de espera para una operación quirúrgica en Madrid era de 47 días. En aquel momento los telediarios empezaban a hablar de cierto virus que tenía muy preocupadas a las autoridades chinas, y el mundo veía asombrado como construían un enorme hospital en Wuhan desde cero en tan solo diez días.
También han disminuido en el mismo período de tiempo, de agosto a marzo, aunque de forma más suave, las listas de espera de consultas con especialistas y las de pruebas diagnósticas. Desde la Comunidad de Madrid ponen en valor que las listas disminuyen a pesar de que está habiendo un incremento de la demanda. Pasado lo peor de la pandemia, muchos ciudadanos han perdido el miedo que han tenido a pedir pruebas y consultas, con el consiguiente riesgo para la salud.
Ahora ya no hay excusas para seguir mejorando estos datos. Insistir en las fórmulas que han funcionado, como la colaboración público-privada. Y aumentar, en definitiva, los recursos del sistema sanitario madrileño.