Durante el propio transcurso de la pandemia, y después a posteriori, se habló mucho de lo que se pudo haber hecho mal y de lo que se hizo bien. Es un debate complejo, ya que nunca habíamos afrontado como sociedad una situación de este tipo. Por un lado, había que tomar medidas drásticas, y por otro, mucha gente no las comprendía ni apoyaba.
La gran pregunta es si estamos preparados para afrontar una nueva pandemia. De ello ha hablado en una entrevista Antonio Zapatero, el que fuera durante aquellos días viceconsejero de Salud Pública y Plan COVID-19 de la Comunidad de Madrid, y actual jefe de servicio de Medicina Interna en el Hospital de Fuenlabrada.
En su opinión, tal y como dijo ante los micrófonos de la Cadena SER: “Aún no tenemos la preparación que deberíamos tener ante una futura pandemia”. A su juicio, es necesario, y así lo reclama, “una estrategia nacional de cómo actuar o una reserva de material”.
Echando la vista atrás, lo que vemos es una gran pandemia que, por un lado, causó un daño directo, en forma de enfermedades graves, muertes e incluso pacientes que a día de hoy aún sufren una de las formas de la evolución del COVID-19: el long COVID o COVID persistente. Y, por otro lado, otro de los efectos del coronavirus fue dinamitar las listas de espera, una consecuencia que aún seguimos pagando.
La importancia de la colaboración público-privada en la lucha contra el coronavirus
Todo lo sucedido debería servir como aprendizaje. Sin duda hay aspectos que se pueden mejorar, como la coordinación entre administraciones. Pero también podemos tener en cuanta las medidas que funcionaron. En la Comunidad de Madrid, prácticamente desde el principio, se puso en marcha un Plan de acción que unía la sanidad pública y la privada bajo una misma coordinación.
Se trata de tener siempre presente la colaboración público-privada, poniendo al servicio de los ciudadanos todos los medios al alcance las administraciones, más aún en situaciones de extrema necesidad. Cuántas más camas y profesionales, mejor. No hablamos solo de los hospitales de gestión indirecta que están plenamente integrados en la sanidad pública madrileña, hablamos de cuantos medios sean necesarios.
Hilando ambos temas, la coordinación entre administraciones y la colaboración público-privada, recordamos un debate interesante que abrió Carlos Rus, presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española, que comentaba que había en España en aquel momento 17 formas diferentes de gestionar la colaboración público-privada frente a la pandemia. En Madrid, como se ha comentado, desde el principio se coordinó el uso de la sanidad privada contra el virus. Y se siguió haciendo. Lo podemos ver en enero de 2021, en plena tercera ola, cuando se activó a la sanidad privada al servicio del SERMAS.
La colaboración público-privada no tiene por qué ceñirse tan solo al ámbito asistencial. En su momento recogimos en este espacio las palabras de Sara Jaurrieta, profesora asociada de la Universitat Autònoma de Barcelona y secretaria de salud del Partit dels Socialistes de Catalunya, comentando que “el Covid-19 ha hecho patente que la colaboración público-privada es muy importante”. Pero en este caso se refería al desarrollo de una vacuna contra el coronavirus.

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