viernes, 25 de marzo de 2022

Se están probando las consultas telemáticas en Dermatología

A finales del mes de enero ya se anunció, de boca de la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que se iba a implantar un nuevo formato de videoconsultas para algunas patologías. En aquel momento se informó que usarían tanto en Atención Primaria como Hospitalaria, y que se estaba estudiando en qué casos sería interesante esta modalidad de consulta, para evitar desplazamientos, pero a la vez dar una atención satisfactoria y adecuada.

El pasado mes de diciembre se había hecho una prueba piloto en diversos servicios hospitalarios, y también se habían seleccionado una lista de Centros de Salud y consultorios locales con el objetivo de extender de forma progresiva las pruebas. 


Según se puede leer en la prensa, ahora se ha puesto en marcha otra experiencia, de forma paralela, que no es exactamente una videoconsulta, sino un sistema para enlazar una consulta presencial, con el médico de cabecera, con un especialista en Dermatología del hospital de referencia del paciente. Se ha implantado “de golpe” en todos los Centros de Salud de la Comunidad, y ya se han atendido 700 consultas en 15 días.

Como se puede ver en la imagen es la médica de cabecera la encargada de tomar la imagen de una hipotética lesión en la piel, para enviársela a un dermatólogo que valorará la necesidad de poner en marcha un tratamiento o, si es necesario, solicitar una consulta presencial.


En la prueba que hicieron en presencia de la prensa, una doctora del centro de salud de Buitrago de Lozoya consultó de forma telemática con el Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Infanta Sofía. Se utiliza una herramienta digital de Gestión de Adquisición de Imagen que permite cumplir con los requisitos de la ley de Protección de Datos (al hacer la fotografía se genera un código QR) a la vez que permite el envío de una imagen de buena calidad desde un dispositivo móvil.


Sin duda puede ser una herramienta interesante, pero se trata de una idea menos ambiciosa que las mencionadas videoconsultas. La respuesta del dermatólogo no será inmediata, sino en un plazo que oscilará entre las 24 y las 72 horas. En todo caso sí parece que puede agilizar la búsqueda de soluciones de lesiones leves y alertar de la necesidad de una consulta urgente en caso contrario.


viernes, 18 de marzo de 2022

Atención sanitaria a los refugiados de Ucrania en Madrid

Es imposible, en estos difíciles momentos, no estar al tanto de la terrible situación humanitaria que ha creado la guerra en Ucrania. Ya son más de tres millones de personas desplazadas, de refugiados que en gran parte están llegando a los países adyacentes,  como Polonia, Rumanía y Moldavia (el 60% de ellos ya están en Polonia).


Una pequeña parte de ellos, pero en un goteo continuo, están llegando a España, porque tienen algún lazo familiar o de relación con familias españolas, o por cualquier otra razón. Se está dando el caso de niños que venían en los veranos de la región donde se sitúa Chernóbil a recuperar su salud, que ahora, ya adultos, se están reencontrando con las familias españolas que les acogían; ahora acompañados de algún familiar.


Una vez llegan los refugiados a España hay que asegurarse de que todas las necesidades básicas están atendidas. Y, por supuesto, una de ellas es la atención sanitaria. Uno de los primeros temas que se ha abordado en España es el de la vacunación, y no solo referida a la covid-19. La Unión Europea ha hecho una compra conjunta de vacunas contra la polio, el sarampión, la tuberculosis y, por supuesto, el coronavirus

Se está realizando un trabajo conjunto entre los responsables políticos, las ONG y las Sociedades científicas para identificar de forma concreta las necesidades de los refugiados. Por ejemplo, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) ha hecho una serie de recomendaciones que han sido recogidas por las distintas consejerías de Sanidad. En cuanto al coronavirus, se sabe que sólo un 35% de la población ucraniana tiene la pauta completa de vacunación, una cifra sensiblemente inferior a la que se tiene en España.

En total, en toda España se ha puesto a disposición de los refugiados ucranianos más de 5.500 camas hospitalarias de las que 1.184 son pediátricas. Según recoge la prensaentre esas camas hay UCIs, camas quirúrgicas, generales, pediátricas, oncológicas”.

Atención en la Comunidad de Madrid

En cuanto a la atención primaria la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un protocolo para garantizar la atención sanitaria de los refugiados ucranianos en los centros de salud de la región. El protocolo contempla la coordinación con los profesionales de Trabajo Social. Estos trabajadores están prestando asistencia a los pacientes ucranianos con la ayuda de un servicio de teletraducción.

También se está intentando dar atención hospitalaria para los casos más urgentes. Así, por ejemplo, sabemos que ya han llegado a España 28 niños ucranianos para recibir tratamiento oncológico en cuatro hospitales madrileños que cuentan con servicios de oncología pediátrica. Según una de las doctoras que atiende a los niños “estaban perfectamente tratados con tratamientos avanzados acordes a la investigación en oncología pediátrica actual”. El problema, obviamente, fue que los tratamientos tuvieron que suspenderse y se les dio un alta provisional cuando empezó el conflicto bélico.

Por su parte, el Hospital Enfermera Isabel Zendal se ha convertido en un centro de acogida para refugiados, aunque también se han realizado algunos ingresos. Así pues, se han dado dos tipos de ingresos, pacientes que han llegado a España de forma expresa para ser tratados, por un lado, y refugiados que tras llegar se ha visto la necesidad del ingreso, por otro.

Respecto a las vacunaciones, desde la Comunidad de Madrid se ha anunciado que “priorizará los pinchazos frente al coronavirus, sarampión o poliomielitis pero, además, se buscarán casos de tuberculosis y se prestará especial atención a la salud mental de quienes vienen huyendo de la guerra”. El objetivo es que los refugiados tengan el mismo tipo de protección que el resto de residentes en la Comunidad.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Cirugía bariátrica robótica en la Sanidad Madrileña

Para poner un poco de contexto a este tema es necesario explicar primero qué es un robot Da Vinci. Hablamos de un equipo de cirugía robótica que permite operar de forma mínimamente invasiva. Quede claro que quien opera es un cirujano, pero con un “asistente” que le da una visión ampliada del campo quirúrgico. El uso del robot le proporciona al cirujano mayor precisión y una gran seguridad, mientras que el paciente afronta una intervención menos traumática y menos invasiva, con una recuperación mucho más rápida.


Desde el año 2019, cuando se incorporaron seis nuevos equipos Da Vinci modelo Xi IS4000 en régimen de alquiler, la Comunidad de Madrid tiene a disposición de los pacientes madrileños un total de nueve robots de este tipo (más otros tres que se dedican a labores formativas)


El uso de la cirugía robótica está muy extendido en problemas urológicos (como operaciones de próstata ) y en enfermedades ginecológicas. También se usa en cirugía general y en cirugía de aparato digestivo. Hace poco hemos podido leer que un hospital madrileño, la Fundación Jiménez Díaz, ha empezado a utilizar el robot Da Vinci Xi con el que cuentan en intervenciones de bypass gástrico, obteniendo muy buenos resultados.


Según explica el doctor Gabriel Salcedo, especialista en cirugía esofagogástrica de la Fundación Jiménez Díaz y del Hospital Universitario General de Villalba, la cirugía robotizada permite reducir las complicaciones y las molestias postoperatorias. La información de ConSalud.es también añade que la Fundación Jiménez Díaz ha abierto el camino para que también se realicen estas intervenciones en el resto de hospitales de Quirónsalud integrados en la red pública madrileña. Es una buena noticia.


jueves, 24 de febrero de 2022

La importancia de la colaboración público-privada durante la pandemia

A finales de la semana pasada se publicaron en prensa dos artículos muy diferentes, pero en los que dos profesionales de la sanidad, en Comunidades Autónomas diferentes y con responsabilidades muy diferentes, pusieron en valor la colaboración público-privada en el ámbito de los sistemas de salud.

En ambos casos se cita el contexto de la pandemia. Es cierto que hemos atravesado, forzados por la diseminación del coronavirus, una situación con fases de muchísima tensión en los sistemas sanitarios españoles, que ha hecho que las fórmulas de colaboración no hayan sido una opción, sino una obligación propiciada por la necesidad. La Atención Hospitalaria ha estado contra las cuerdas durante varias de las olas atravesadas, y en la más reciente, de la que ahora estamos saliendo, también se ha visto comprometida la Atención Primaria. La afección provocada por el SARS-Cov-2 ha sido más leve, ya sea por la variante predominante, la ómicron, o por la protección que nos otorga la vacuna. Pero el aluvión de casos ha sido tan grande que los Centros de Salud, donde en primera instancia acude el ciudadano, se han visto desbordados.



De la
pertinencia de la colaboración se ha hablado mucho en estos dos años, pero quizás ahora, que se va retomando el pulso de la normalidad, sería un buen momento para abordar este debate desde una perspectiva práctica y no politizada. Examinando los hechos, las cifras y la oportunidad que supone poner al alcance de los ciudadanos cuantos más recursos sanitarios, mejor. Teniendo en cuenta que hablamos de recursos, tanto humanos como materiales, que ya existen.

Sara Jaurrieta es profesora asociada de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y secretaria de salud del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). En la entrevista que la realizan, para el medio especializado en sanidad Planta Doce, habla sobre todo de otro tema, no exento de interés: la hipotética integración de los servicios sociales en el modelo sanitario.


Jaurrieta opina que la sanidad catalana (y la española) está infrafinanciada, algo que se puede comprobar comparando con la media de los países de la Unión Europea. Esto está haciendo que muchos ciudadanos opten por formalizar un contrato con mutuas privadas. La entrevistada dice que “el Covid-19 ha hecho patente que la colaboración público-privada es muy importante”. El ejemplo que pone no es de asistencia sanitaria, sino de I+D+i, un ámbito del que se habla menos, pero de gran importancia: el desarrollo de la vacuna de Hipra contra el coronavirus. En DiarioFarma hay más detalles sobre esta interesante colaboración; la vacuna de Hipra, por cierto, ya ha entrado en la fase tres de los ensayos.


Por otro lado, en la edición de Sevilla del ABC, se puede leer una interesante entrevista a Luis Luengo, nuevo gerente del Hospital Victoria Eugenia, un centro sanitario de la Cruz Roja de Sevilla, sito en la capital sevillana. Además de detallar sus planes para el centro hospitalario que se va a encargar de dirigir, ha entrado a fondo en el tema de la colaboración público-privada.


Considera que el modelo que se ha tenido que utilizar durante la pandemia es replicable y que la colaboración ha sido un éxito refrendado por los datos. Aboga por compartir los recursos y por que la sanidad andaluza sea una sola. También opina que las listas de espera quirúrgicas se hubieran disparado si los centros privados no hubieran operado a pacientes de la sanidad pública. Por último, cree que el modelo que ha funcionado en la Atención Hospitalaria puede trasladarse a la Atención Primaria. Como ya se hace también, en su caso, con las Urgencias.


viernes, 18 de febrero de 2022

Sobre la Ley de Seguridad Nacional y el uso de los recursos privados

Cabe recordar que, en el contexto de la pandemia, tanto el gobierno central como diversos gobiernos autonómicos, entre ellos el de nuestra comunidad, han tomado medidas de intervención de la sanidad privada para poder afrontar las fases más duras de la lucha contra el coronavirus. Hay que remontarse a mediados del mes de marzo de 2020, coincidiendo con el comienzo del confinamiento, para recordar la medida tomada por el Ejecutivo central en el marco del estado de alarma. Todas las instalaciones de la sanidad privada se pusieron “a las órdenes de los consejeros autonómicos de Sanidad para que dispusieran de ellas como mejor consideraran”. El texto completo del decreto de alarma se puede consultar en el BOE del día 14 de marzo, y algunas medidas complementarias en el del día siguiente.


Todo esto fue al principio de la pandemia. El gobierno de la Comunidad de Madrid hizo uso de esta posibilidad al principio de la primera ola. Pero también lo volvió a hacer a finales de enero de 2021. Concretamente el día 27 de enero se emitió una orden por la cual la Consejería de Sanidad de Madrid ponía a disposición del sistema sanitario público 40 centros privados para “asegurar una adecuada atención sanitaria a su población a través de todos los recursos disponibles”. El contexto era el de una tercera ola en la que subían con gran velocidad tanto los casos detectados como los ingresos hospitalarios, en planta y en UCI, y en la que aún solo se llevaba un mes inoculando vacunas, que llegaban poco a poco arrastrando graves problemas de suministro.

Esta semana se puede leer en los medios, por ejemplo en Redacción Médica, que el Consejo de Ministros ha dado “luz verde a una modificación parcial y concreta de la Ley de Seguridad Nacional”. Lo que se pretende es tener claro con qué medios cuenta el Estado en caso de una situación que “altere la seguridad nacional”. Obviamente un texto legislativo como la Ley de Seguridad Nacional está concebido para dar respuesta a crisis de diversos tipos, aunque quien más, quien menos, tiene ahora mismo las crisis sanitarias en mente, dada la pandemia que aún está sufriendo la sociedad.

La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, ha sido la encargada de explicar que, gracias a este cambio en el texto (la ley de Seguridad Nacional fue promulgada en 2015) el Estado podrá “conocer con exactitud los medios sanitarios públicos y privados” con los que se cuentan para hacer un uso más eficiente de los recursos. Se regula, de este modo, un catálogo de recursos del Sistema de Seguridad Nacional, que incorpora recursos de las Comunidades Autónomas e incluso de las entidades locales. Este catálogo no solo incluye instalaciones, también los medios medios humanos y materiales. Se regula también de forma específica la contribución de los recursos del sector privado.

La reflexión casi surge sola. Si puede haber situaciones, se han vivido varias estos dos años, en los que sumar recursos ha sido la solución, la colaboración público-privada se podría extender a circunstancias más cotidianas. El aunar esfuerzos en el día a día, el poder sumar todos los recursos que el sistema sanitario tiene a su alcance, también puede servir para combatir problemas estructurales de los que ahora se está hablando menos, como las listas de espera, y para aprovechar la tecnología sanitaria de la que disponen algunos centros.