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viernes, 18 de octubre de 2024

El Hospital Fundación Jiménez Díaz destaca en eficiencia y en satisfacción de los pacientes

Cuando se habla de sistemas sanitarios es muy habitual poner sobre la mesa el concepto de gasto sanitario, ya sea tomado de forma global o como gasto por habitante. Es, sin duda, un ratio importante, y la lógica dicta que cuanto mayor presupuesto tenga la sanidad, más podrá hacer por sus ciudadanos. 

Pero para tener una visión más certera de lo que está ocurriendo en un sistema sanitario, es también de suma importancia hablar de eficiencia, de hacer con un presupuesto concreto, gracias a una buena gestión, lo máximo posible por los usuarios de la sanidad.


La eficiencia de los centros hospitalarios es lo que analizan en Planta Doce, dentro de una sección denominada Monitor del Sistema Hospitalario de la Comunidad de Madrid, partiendo de los datos públicos de los propios hospitales. Para ello utilizan indicadores como la satisfacción de los pacientes, el gasto, los avances en digitalización, las listas de espera o la libre elección de hospital.


En esta ocasión han utilizado los datos de las memorias de los hospitales, correspondientes al año 2022. Hablamos de los ocho hospitales de alta complejidad del sistema sanitario madrileño, cuyo gasto conjunto supuso ese año un total de 4.250 millones de euros.


El gasto medio per cápita  de los ocho centros se situó en 1.270 euros, siendo los dos más eficientes el Hospital Universitario de la Princesa, con un gasto por per cápita atendiendo a la población de su demarcación de 823,30 euros, y el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, con un gasto por habitante de 849,53 euros.


Hay, sin embargo, una diferencia entre la actividad de estos dos hospitales. El Hospital Universitario de la Princesa fue, entre los centros de alta complejidad, el que menos pacientes trató en 2022: 629.706 usuarios, con un gasto total de 270 millones de euros. 


Por contra, el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, “fue el hospital que registró más pacientes tratados en el año, con más de 1,55 millones, y más consultas externas, con más de 1,1 millones, el 17% de las realizadas por los ocho hospitales de referencia del Servicio Madrileño de Salud”. El gasto total que generó este centro de gestión indirecta fue de 383 millones de euros.


En el otro extremo del ranking podemos encontrar al Hospital Universitario 12 de octubre, con un gasto total de 722 millones de euros y un gasto per cápita de 1.632 euros. Los datos de los otros centros hospitalarios de referencia se pueden consultar en el artículo de Planta Doce.


A tenor de los datos analizados se puede concluir que el Hospital Fundación Jiménez Díaz es el hospital más eficiente del Servicio Madrileño de Salud, pero la eficiencia ha de ir acompañada, lógicamente, de calidad asistencial. El hecho es que este centro también logra las mejores puntuaciones en el análisis de las listas de espera y en satisfacción del paciente. En este ámbito, el centro madrileño obtiene un 92,39% de satisfacción de los usuarios, situándose 2,3 puntos por encima de la media de los ocho hospitales de alta complejidad.


Recordemos que la Fundación Jiménez Díaz no es la primera vez que destaca por su eficiencia, ya que hace unos meses también despuntaba, en positivo, en las conclusiones de la 3ª edición del Cuadrante de Eficiencia Hospitalaria de la UNED. Y también destacó en los resultados de la Encuesta de Satisfacción de los usuarios de los servicios de asistencia sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, que elabora la Consejería de Sanidad.

martes, 14 de noviembre de 2023

Así son los Presupuestos para Sanidad 2024 en Madrid

Como ya se comentó al hablar de las inversiones en digitalización de la Sanidad, los Presupuestos para 2024 de la Comunidad de Madrid se aprobaron sin ningún tipo de traba por parte del Gobierno regional, que cuenta con la mayoría necesaria para ello. Y como ya se avanzó, el presupuesto para la sanidad madrileña rebasa por primera vez los 10.000 millones de euros.


Concretamente, el gobierno de la Comunidad de Madrid va a destinar 10.157 millones de euros a atender la salud de los madrileños durante 2024. Esta cifra supone un aumento del 16,3% respecto al año anterior, y representa el 36,9% de todos los presupuestos. Es, obviamente, la mayor partida.


La parte que se va a destinar a Atención Primaria se cifra en 2.572 millones de euros, un 25,1% más que en el año anterior. Otro aspecto que se quiere reforzar es la inversión en el Plan de Salud Mental y Adicciones, muy especialmente pensando en la atención a niños y adolescentes, a través de la creación de hospitales de día. En cuanto a los recursos humanos, el objetivo es incorporar a 14.000 personas como personal estatutario fijo

Inversiones en infraestructura

En las partidas destinadas a este capítulo destacan la construcción durante el año 2024 de 19 nuevos centros de salud, con una inversión estimada por parte del Gobierno regional de unos 76 millones de euros. Siete de ellos estarán ubicados en la capital y el resto en diversas localidades. Aquí se puede consultar la lista completa.


El resto de la partida para infraestructuras sanitarias, hasta llegar a un total de 380 millones de euros, se destinará a diversas obras, como las del Hospital de La Paz y las del Hospital 12 de Octubre. Para los nuevos Centros de Atención Diurna para pacientes de ELA y de Neurorrehabilitación Funcional, ambos ubicados en el Zendal, serán 12 millones de euros.


También se pondrá en marcha un Plan de Renovación Tecnológica para reemplazar diversos equipos. Su dotación será de 72 millones de euros, pero en este caso repartida en 4 años.

Inversión en colaboración público-privada

Los Presupuestos para 2024 recogen un aumento en la partida destinada a los conciertos, es decir, a los centros de gestión indirecta que funcionan dentro del sistema sanitario madrileño. Superará por primera vez los 1.000 millones de euros. Este aumento se debe, según comentan desde la Consejería de Sanidad, al “incremento de la actividad asistencial, diagnóstica y quirúrgica, en el conjunto del Sermas”.


Evidentemente, este tema, dependiendo de en qué medio decida un ciudadano madrileño informarse, es tratado de diversas maneras, casi siempre aplicando una óptica política de un cariz u otro. Lo más sensato es analizar por uno mismo algunos indicadores objetivos, como por ejemplo la influencia que los hospitales de gestión indirecta tienen en las listas de espera quirúrgicas, de pruebas diagnósticas y de consultas externas. Los datos dicen que es positiva.

Carrera profesional en el Sermas

El proyecto de Presupuestos 2024 también recoge el derecho a carrera profesional de los profesionales interinos y sustitutos que trabajan en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas). 


Para acceder a un nivel determinado de carrera profesional en el Sermas es necesario superar una evaluación y estar en disposición de acreditar un nivel de permanencia de 5 años en el nivel anterior. Esto es así para interinos y sustitutos, pero también, claro está, para todo el personal estatutario fijo.


Los presupuestos también fijan la retribución económica por los cuatro niveles de carrera profesional, tanto para médicos como para personal de Enfermería. En este caso se ha congelado respecto a 2023, año en el que sí subió.

 

lunes, 30 de octubre de 2023

El presupuesto para Sanidad en 2024 alcanza los 10.000 millones de euros

Hay que recordar que las cuentas públicas que se van a presentar esta semana, correspondientes a 2024, suceden a las que se aprobaron para el año 2022, ya que por falta de acuerdo entre las fuerzas políticas, los presupuestos regionales de 2023 tuvieron que ser prorrogados. En esta ocasión, el partido en el gobierno madrileño cuenta con mayoría absoluta en el parlamento, así que no hay espacio para la sorpresa.

Ya el pasado jueves, la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, avanzó algunas cifras en un evento de conferencias. Quiso destacar la cifra total de las cuentas del próximo año, que va a situarse en unos 27.500 millones de euros, lo que supone un aumento del 20% y la que, a su juicio, es una "inversión histórica" en Sanidad.


Discusiones políticas aparte, que llegarán esta semana, hay que reconocer que las partidas más grandes del presupuesto son las destinadas a Educación, que supera los 6.400 millones de euros, y la de Sanidad, que por primera vez va a rebasar los 10.000 millones de euros. La cifra marea, pero también es verdad que Madrid es una Comunidad autónoma que tiene una población de casi 7 millones de habitantes.


La inversión es obviamente bienvenida, y cabe esperar con interés los detalles de la distribución del gasto. Según cuentan en Redacción Médica, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, había adelantado que la inversión en Sanidad se basaría en estos ejes: “El cuidado de profesionales y de la ciudadanía y la apuesta del Ejecutivo por mejorar infraestructuras y equipamiento de los hospitales”.


¿Qué cabría esperar? Cualquier observador de la realidad sanitaria de Madrid puede ver que hay servicios que están generando tensiones, como las urgencias hospitalarias en algunos centros y sobre todo las urgencias extrahospitalarias. En cambio, hay otros aspectos que avanzan en la buena dirección, como las listas de espera quirúrgicas y de pruebas diagnósticas, gracias en gran parte a la colaboración público-privada en forma de centros de gestión indirecta.

viernes, 18 de noviembre de 2022

¿Por qué los rankings de inversión por paciente y de las listas de espera son tan diferentes?

Según la Estadística de Gasto Sanitario Público correspondiente al año 2020, que se puede consultar (en formato PDF) en la web del Ministerio de Sanidad, España gasta en sanidad pública el 8% de su PIB, un total de 90.317 millones de euros que, lo que supone un total de 1.907 euros por habitante cada año. De esa cantidad, 1.638 euros por cada ciudadano lo aportan las comunidades autónomas.


Como cuentan en los medios, si hacemos un ranking de dicho gasto por cada sistema sanitario se ven diferencias apreciables que merece la pena comentar. Así, en la parte más alta del ranking podemos encontrar al País Vasco, que dedica 1.948 euros por habitante, y en el último lugar a Andalucía, que lo reduce hasta 1.398 euros por ciudadano. A Madrid la podemos encontrar en la parte más baja de dicho ranking, con un gasto de 1.497 euros por habitante; además es la que destina un porcentaje más bajo de su PIB: un 4,7 % de su PIB.


Si revisamos un tipo de ranking muy diferente, el de las listas de espera para ser operado, resulta que también lo encabeza el País Vasco, con 71 días de espera, pero en segundo lugar está la Comunidad de Madrid ocupa el segundo lugar con 73 días. Por contra, Aragón y Cataluña son las comunidades autónomas que más días de espera tienen para ser intervenido quirúrgicamente, con 183 y 156. Algo se está gestionando de forma más eficiente en Madrid.


En realidad si se analizan con calma las cifras del ranking de gasto por ciudadano, Madrid no está excesivamente lejos de la media. Pero es más que legítimo pedir que esta cifra aumente. Siempre redundará, si se gestiona bien, en más y mejores servicios para los ciudadanos madrileños, y se reforzarían los servicios en los que ha habido carencias, como la urgencias de Atención Primaria. (Al menos parece que se ha llegado a un acuerdo en este ámbito y se ha desconvocado la huelga)


Pero por otro lado lo más inteligente es pedir que se mantenga y refuerce aquello que se está haciendo bien. Que se incida en el fomento de la colaboración público-privada, ya que está dando buenos resultados, y que se pise el acelerador en “la receta” que permite encabezar los rankings de menores cifras de listas de espera, porque nunca es suficiente, siempre hay que mejorar estas cifras hasta que tiendan a cero.


Para muestra un botón. Hace unos meses se supo que el Hospital Fundación Jiménez Díaz lidera en eficiencia a los hospitales madrileños, según los datos del Cuadrante de Eficiencia Hospitalaria de la UNED. Se analizaron los ocho hospitales madrileños encuadrados en el grupo de alta complejidad. La Fundación Jiménez Díaz, que es un hospital público de gestión indirecta, un ejemplo de colaboración público-privada, lideró tanto el Indicador de Gestión, que mide la eficiencia económica, como el Indicador de Eficiencia Asistencial.


Merece la pena recordar que anteriormente, en 2020, el Hospital Rey Juan Carlos, en Móstoles, un hospital de media complejidad que también funciona en régimen de gestión privada, fue el que obtuvo mejores datos de eficiencia cuando se analizaron seis hospitales de la zona sur de la Comunidad de Madrid. De ellos, el Rey Juan Carlos fue el que presentó un menor tiempo de espera de los usuarios, tanto para ser recibidos en consulta como para ser operados, a la vez que era el que requería menor financiación.


Parece bastante claro que es compatible pedir más recursos, cuantos más mejor, pero a la vez exigir que se gestionen de la forma más eficiente posible.

miércoles, 7 de julio de 2021

Sumar recursos durante y después de la pandemia

Por desgracia parece que las peores expectativas se van cumpliendo y España entra de nuevo en un escenario negativo, al menos en cuanto al aumento de los contagios. Ya no se puede hablar de una o dos comunidades autónomas tan sólo, sino de un aumento global de la incidencia, aunque preocupen especialmente situaciones como las de Cataluña y Cantabria. Pero, sobre todo, lo que más intranquiliza es la incidencia en menores de 30 años, ya que mientras en toda España se ha situado por encima de 200 (IA a 15 días) tras el fin de semana entre los más jóvenes las cifras se triplican. Posiblemente se debe también a su forma de relacionarse, son los que más han cambiado su forma de vida con la pandemia, pero el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, señala que lo más importante es que es un colectivo sin vacunar. Sea por una causa u otra preocupan, y mucho, brotes como los de Mallorca y Salou. Por eso, esta misma semana puede que veamos decisiones en torno a la vacunación de este colectivo.

El camino se hace largo, el riesgo de que los sistemas sanitarios se tensionen de nuevo no desaparece, y diversas voces recuerdan que llegar hasta aquí no hubiera sido posible sin la colaboración entre la sanidad pública y privada. Alberto de Rosa, director para Europa de la aseguradora Centene, defiende la colaboración, no solo en el contexto de la pandemia, y esgrime como argumento que cuando la Comunidad Valenciana abandonó el modelo Alzira las listas de espera se triplicaron. En este blog ya se comentó que el paso de la gestión indirecta a íntegramente pública en dicha comunidad de varios hospitales costó dinero a los contribuyentes valencianos.

Precisamente desde la Comunidad Valenciana llega la noticia de que la otra fórmula de colaboración permanente que quedaba, el departamento de Salud de Torrevieja, que incluye un hospital, también va a revertirse, como en el caso de Alzira. La decisión se tomó en octubre sin tener en cuenta las cifras positivas de la gestión indirecta que ofrecía un informe elaborado por la Sindicatura de Comptes de la Comunidad Valenciana. Los responsables de la gestión que ahora mismo está en el aire opinan que se trata de una decisión meramente política que no tiene en cuenta los derechos de los ciudadanos a tener la mejor sanidad. Insisten en que con la pandemia deberíamos haber aprendido “que tanto el modelo público como el privado son imprescindibles para dar la mejor asistencia”.

Llegados a este punto merece la pena recordar que aquí, en la Comunidad de Madrid, la gestión indirecta (gestión privada fruto de un acuerdo de colaboración público-privada) ha demostrado en numerosas ocasiones que puede servir para reducir las listas de espera a la vez que supone un ahorro estimable para las arcas públicas. Dicho modelo podría estar en peligro si prosperara la derogación de la ley que permite la gestión indirecta, tal y como han propuesto desde la formación Unidas Podemos. Estiman que así blindarían la sanidad pública ya que consideran a la gestión indirecta una privatización, cuando no lo es. Se echa de menos además un análisis serio, y con datos, de lo que gracias a la colaboración público-privada se puede lograr, poniendo todos los recursos posibles al alcance del ciudadano.

miércoles, 2 de junio de 2021

Cuando planificar puede ser mejor que encadenar planes de choque

No se trata de denostar la necesidad en un momento dado de abordar un problema acuciante mediante la puesta en marcha de un plan de choque. Habrá mil ocasiones en las que esto sea procedente e incluso imprescindible. Pero cuando se acaba hablando una y otra vez de algunos de los problemas larvados de la sanidad española, quizás sea el momento de la búsqueda de acuerdos estables y de la planificación a largo plazo.

En un artículo publicado en la Gaceta Médica, Antonio Alarcó Hernández, catedrático de Cirugía y portavoz de Sanidad en el Senado del grupo popular, cita un par de aspectos claves al hablar del aprovechamiento más racional de los recursos sanitarios. Uno de ellos es que el paciente, y no el profesional, tiene que ser el centro del sistema sanitario. Aboga también por un Pacto por la Sanidad que fije, entre otros aspectos, una cartera de servicios universales. Dicho de otra forma: por no tener 17 servicios sanitarios diferentes. Una reforma de calado es necesaria, a su juicio, pero no solo por la gravedad de la coyuntura actual, por la necesidad de afrontar problemas urgentes; también es importante para abordar uno de los principales atolladeros a los que se enfrenta nuestro sistema: las listas de espera. Piensa que tal y como se habló en las conversaciones del Tratado de Maastricht "la sanidad será de financiación pública con provisión de servicios libres, que la haga quien la haga, con un sistema de acreditación europeo". Por ahí pasa el futuro.

Lo más interesante de las reflexiones de Alarcó es que no solo se centran en el corto plazo. En algunas comunidades no hay planes que fijen un funcionamiento claro y estable de las colaboraciones público-privadas para un uso racional de los recursos. Y eso sin entrar a hablar sobre que, de haber planes, pueden ser 17 planes totalmente diferentes. No es infrecuente encontrarse en la prensa noticias que hacen pensar en improvisación; en hacer un uso de la sanidad privada, sí, pero sin planificación alguna. Hace unos días publicaban en la web de la radio-televisión pública asturiana que el SESPA (el sistema sanitario del Principado de Asturias) había presentado un plan de choque para reducir las listas de espera, de aquí a final de año, que incluye nuevas derivaciones a la red privada. Lo que en principio se puede considerar como una buena idea se ha encontrado, por un lado, con los sindicatos CCOO y UGT que piden que se minimicen estas derivaciones y se optimicen los recursos públicos. Por otro lado, los hospitales privados asturianos dicen no estar en condiciones de dar respuesta a las necesidades por la falta de personal de enfermería. Serían mucho más interesantes planes sostenidos en el tiempo, usando la vía de la concertación (no confundir con privatizaciones) para que se planifique el uso de los recursos disponibles a largo plazo.

El jueves pasado la Fundación IDIS presentó los resultados de una encuesta realizada entre la ciudadanía sobre el tema de la colaboración público-privada. La  verdad es que los resultados son bastante claros, siendo la principal conclusión que el 75% de los españoles considera necesario impulsar la cooperación entre ambos sectores. Según los responsables de la fundación la percepción de este tipo de colaboración siempre ha sido buena, pero parece haber mejorado a raíz de la pandemia. También destaca que casi todos los encuestados consideran esencial la igualdad en el acceso, algo que desde IDIS consideran que se aborda con más garantías desde la colaboración.


miércoles, 12 de mayo de 2021

Razones para la colaboración entre la sanidad pública y la privada

De cara a poder abordar el tema de la forma más objetiva posible es necesario basarse en hechos y en cifras. Revisar de forma somera cuál es la situación actual de nuestra sanidad, qué parte de la asistencia sanitaria representa el sector privado y qué supone eso para las arcas públicas. Recientemente se ha dado a conocer el informe 'Sanidad privada, aportando valor: Análisis de Situación 2021', publicado por la Fundación IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad), que intenta dar respuesta a algunas de estas cuestiones.

Desde InfoSalus entresacan la siguiente información: El sector sanitario de titularidad privada cuenta actualmente con 11 millones de asegurados (la cifra incluye a los mutualistas), lo que representa actualmente el 29,2% del gasto sanitario de nuestro país. Desde luego, parece un porcentaje, prácticamente un tercio del gasto total, nada desdeñable que da pie a formularse nuevas preguntas, como si esto repercute en un ahorro para el sistema sanitario público y, especulando, qué pasaría si borráramos a la sanidad privada de un plumazo en nuestro país.

En El Economista, y siempre referido al informe de IDIS, destacan que el uso de recursos privados supone para el Estado una horquilla de ahorro que va desde un mínimo de 4.600 millones de euros, hasta un máximo de 12.600 millones. En qué punto de la horquilla estemos dependería de cuántos usuarios hacen uso únicamente de la sanidad privada y de cuántos usan tanto la pública como la privada. También cuentan que la inversión en sanidad en España supone el 9% del PIB y dan el desglose: el 2,7% lo invierte el sector privado y el 6,3% el Estado. De este 6,3, un 0,7% (siempre sobre el total) corresponde a conciertos con entidades privadas.

En la web Planta Doce recogen la opinión de Cristina Contel, presidenta de la comisión de Sanidad de la CEOE, que es muy taxativa, ya que opina que el sistema sanitario español no es viable sin la colaboración de la sanidad privada, algo que hace extensivo a cualquier país de la Unión Europea.. Recuerda además el papel que ha jugado dicho sector en la lucha contra el coronavirus, muy especialmente en la primera oleada. Además opina que la colaboración es la mejor fórmula para luchar contra las listas de espera. También el presidente de la citada Fundación IDIS, Juan Abarca, en la presentación del informe realizado por su organización, ofreció la colaboración de la sanidad privada tanto en la campaña de vacunación contra la covid, como para reducir las listas de espera quirúrgicas. Y si bien la mera existencia de la sanidad privada ya “descarga” de actividad al sistema público, existen fórmulas de colaboración que permiten que toda la ciudadanía tenga cuantos más recursos a su alcance, mejor.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Nuevos retos de la sanidad y cómo financiarlos

Es cierto que muchos de los problemas de nuestra sanidad son estructurales, y no tenemos más que mirar las últimas cifras sobre listas de espera que hemos analizado en los posts anteriores para comprobar que algunos problemas se enquistan y se arrastran durante décadas. Pero cada generación tiene que afrontar nuevas situaciones y está claro que el envejecimiento de la población europea, y española, es uno de los retos más grandes que tiene nuestra sanidad hoy en día.

Isidro Díaz de Bustamante, en su último artículo en ConSalud.es, nos da algunos datos extraídos del “Informe sobre Envejecimiento” de la Comisión Europea. Nos dice, por ejemplo, que los mayores de 65 años van a pasar de ser el 20,2% de la población española en 2.020, a ser más del 32,2% en 2.050. El crecimiento del sector de la población mayor de 80 años es aún más rápido, se podría decir que exponencial. Estamos ante un problema que nace de un éxito: el gran aumento de la esperanza de vida logrado durante el siglo XX y años sucesivos.

Isidro Díaz de Bustamante señala a Japón como país al que hay que mirar en este ámbito de la sanidad, ya que es el más envejecido y lleva años trabajando a la largo plazo, con miras a adaptarse de cara al futuro cercano. Ya presentan, por ejemplo, ratios de enfermeros y de camas de hospital por cada 1.000 habitantes muy superiores a las medias de la OCDE. Desde la Asociación de Centros y Empresas de Hospitalización Privada de Madrid (ACEHM) que él preside, se ponen a disposición de la Comunidad de Madrid para colaborar a afrontar un escenario que ya está aquí, en el que predominarán las enfermedades crónicas y las pluripatologías. A buen seguro está colaboración, y todos los medios posibles, serán necesarios.

Lo que es un hecho es que la inversión en sanidad privada crece sin cesar. Un día leemos la noticia de la apertura de una nueva clínica en el centro de una ciudad como Badalona, mientras que unos días antes habíamos leído que la sanidad privada gallega ya hace una de cada tres operaciones con hospitalización en dicha comunidad autónoma. Según nos cuentan desde el informe-diagnóstico sobre la sanidad en Galicia que ha presentado Ahosgal, la asociación que agrupa a los hospitales privados gallegos, los centros que representan se han hecho cargo, también, de un tercio de las urgencias. Asimismo, estiman que su labor ha supuesto para el SERGAS, (el sistema sanitario gallego), un ahorro que se acerca a los 1.000 millones de euros. Estiman que, analizando todos los datos, habría que incidir en fórmulas de colaboración entre la sanidad pública y la privada.

Sobre inversión en el sector sanitario privado también se ha hablado estos días en Córdoba, en el marco de un foro sobre gestión sanitaria promovido por la Fundación La Arruzafa. Gonzalo Casino, director de Consultoría en Sanidad de Deloitte, uno de los participantes en la jornada, aseveró que la inversión en sanidad privada va a continuar creciendo, incluso si se ralentiza la economía. Ya lo hizo en el pasado, donde la inversión muestra un crecimiento constante incluso en época de crisis. Dejando aparte el tema de la inversión, este experto comentó también que uno de los retos a los que se enfrenta el sector es la sostenibilidad, y que para ello va a jugar un papel crucial el uso que se haga de la tecnología.

De cara al futuro parece que estamos abocados a adaptarnos a las nuevas necesidades que demanda la sociedad, ya sean debidos a cambios en la pirámide poblacional o de otro tipo, y que habrá que acometer los cambios estructurales y las inversiones necesarias para ello. En cuando a las inversiones parece claro que lo más inteligente es aprovechar todas las armas a nuestro alcance, y eso incluye la sanidad pública y la sanidad privada. Y el mejor escenario incluye la colaboración entre ambas para que todos los ciudadanos puedan hace uso de todos los recursos existentes.

martes, 12 de noviembre de 2019

¿Se está gastando bien lo que se invierte en Sanidad?

Ya ha pasado el tsunami electoral, y ahora todas las miradas están pendientes del enésimo intento de formación de gobierno. Si algo nos quedó claro en campaña electoral, es que todas las formaciones políticas coincidían en que era necesario aumentar la financiación de nuestro sistema sanitario.

Una vez fijada dicha premisa, lo que está por ver es cómo se gasta ese dinero, de la forma más óptima y sin que se pierda dinero por el camino. Vamos, que toda la inversión redunde en beneficio de la asistencia a los pacientes. Al hilo de esto leemos una noticia preocupante en Redacción Médica.com: Cada año se van por el desagüe 22.000 millones que invertimos en sanidad.

Al menos en el artículo referenciado nos dan alguna pista sobre cómo se puede revertir dicha situación. La clave parece estar en medir los resultados en salud, y sobre ello se ha estado debatiendo en el XI Encuentro Global de Directivos de la Salud. Quizás lo más interesante es que se ha hablado de diversas experiencias de medición de resultados ya puestas en marcha en España. Por ejemplo, a nivel de toda España ya funciona el Valtermed que mide la eficacia de los medicamentos o también tenemos la experiencia del Servicio Gallego de Salud, (Sergas), que ha apostado por el big data para sacar resultados. José Ramón Luis-Yagüe, director de relaciones con las CCAA de Farmaindustria, nos da el dato de los 22.000 millones de euros perdidos, comentando que se debe a ineficiencias en la gestión y, más de la mitad, a la pérdida de adherencia de tratamientos. Esto es, tratamientos que no se cumplen.

La eficiencia en la gestión y la medición de resultados se podrían compaginar perfectamente con las propuestas que, previamente a las elecciones, hacían desde el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS). Por ejemplo, nos comentan que la desgravación de los seguros médicos privados puede ahorrar costes al sistema sanitario y de paso, reducir su carga asistencial. Esta propuesta se une a otras reivindicaciones de IDIS que ya conocemos y que se resumen en aumentar la financiación pública en sanidad, (en esto todos de acuerdo), reforzar el modelo de gestión del Sistema Nacional de Salud y aprovechar las fórmulas de colaboración público-privadas. Ojalá se pudiera incidir en esta última, en algo tan racional como que debemos aprovechar al máximo todos los recursos a nuestro alcance, dando acceso a ellos a toda la ciudadanía.